JUAN MUÑOZ
El piloto eldense Antonio José Ortuño Rubio, que el pasado mes cumplió la mayoría de edad, vuelve a recaer después de reaparecer y correr durante las últimas tres semanas en diferentes pruebas de supercross. La última fue en la localidad valenciana de Ayelo de Malferit, donde logró el tercer puesto después de sufrir una caída, cuando marchaba líder. El piloto cayó como consecuencia del hundimiento de su motó en una zona del circuito.
Ortuño había permanecido seis meses sin poder subirse a la Kawasaki con la que se lesionó cuando surcaba los cielos de la localidad albaceteña de La Albatana, al quedarse sin frenos tras desprendérsele el tornillo que sujetaba las pastillas de freno.
El corredor paso varias veces por el quirófano para poner fin a la fractura de dos falanges de su mano izquierda, la rotura del dedo índice de la misma mano y la rotura del ligamento cruzado anterior de la pierna izquierda.
Ortuño ha padecido mucho porque no podía entrenar ni, lo que más le gusta, subir a su inseparable moto que tantas alegrías y satisfacciones le ha proporcionado en su andadura por los circuitos, tanto nacionales como europeos, en los que se ha batido el cobre recorriendo, junto a su padre, el continente europeo.
El de Elda no estaba totalmente recuperado, le faltaba preparación física para ser el que fue antes del percance que padeció en enero, pero las ganas por retornar al "campo de batalla" pudieron con el "guerrero", que después de disputar tres carreras en el Campeonato Territorial dice que está "peor" y teme otra lesión importante. "El facultativo no me dio el alta porque todavía me faltaban dos meses de recuperación", dice contrariado el corredor, que añade que "el traumatólogo quiere conocer el resultado de una resonancia que deben realizarme para conocer el alcance de la dolencia y dice que, si paso por el quirófano tendré que olvidarme de la moto un tiempo".