V. M. VICTORIA
El reciente descenso matemático del Alicante no ha empujado al desánimo a su presidente, Juan Antonio Iniesta, de cara al encuentro del próximo sábado contra el Hércules. El dirigente considera también que pese al tropiezo del equipo blanquiazul ante el Celta, que ha reducido sobremanera las opciones de pelear por el ascenso, la afición responderá y acudirá en masa al estadio. "Un derbi siempre es un derbi y ambos clubes merecemos que la ciudad responda. Espero entre doce y quince mil personas", pronosticó ayer el dirigente, que se mostró "convencido" de que el Rico Pérez registrará "una buena entrada. Si hubiera ganado el Hércules habría sido más fácil, pero la ocasión lo merece. Tal como llega, el derbi debe servir para ver un buen partido de fútbol, en el que reine la deportividad y la afinidad entre los dos clubes de la ciudad".
En este sentido, apuntó que continúa a la espera de que los administradores concursales den el visto bueno al acuerdo alcanzado con el máximo accionista del Hércules, Enrique Ortiz, para condonar parte de la deuda contraída por el Alicante a cambio de entradas para los abonados herculanos.
Tras consumarse el pasado domingo el fracaso deportivo, Iniesta valoró la temporada y dejó entrever cuál será el pilar sobre el que sustentará su proyecto de futuro. "Conseguimos un hito, en un contexto desgracidamente poco favorable. Tomamos decisiones erróneas en lo deportivo, pero supimos rectificar a tiempo y recuperar la normalidad gracias al trabajo de José Carlos Granero. Ahora debemos reflexionar sobre la verdadera identidad del club y ponerla en práctica". "El culpable del descenso no es sólo una persona, pero yo soy el máximo responsable y debo buscar alternativas. El filial está realizando un excelente trabajo durante toda la temporada y pelea ahora por ascender a Segunda División B. Se han sentado las bases y se están recogiendo ya los frutos. Creo que ha llegado el momento de darle la oportunidad al fútbol base".
"Las primas generarán un problema grave"
Juan Antonio Iniesta también se pronunció ayer sobre la polémica surgida durante las últimas semanas por las primas a terceros y aunque no se posicionó abiertamente a favor de su regulación -siempre que sean por ganar- sí emplazó a los dirigentes federativos a que tomen medidas al respecto para evitar suspicacias. "Es un tema muy delicado, que continúa sin resolver y en el futuro va a generar un grave problema. El mundo del fútbol se mueve por unos intereses que se ven dificultados por otros. Quien juegue con fuego se puede quemar", advirtió el mandatario sin hacer alusión a ningún nombre propio. "No me siento partícipe de este tipo de asuntos, siempre he preferido mantenerme al margen. Pienso que deben ser los máximos responsables quienes deban poner coto a esta situación. Se habla demasiado y esta temporada está siendo muy complicada en este tema" concluyó el dirigente.