AGENCIAS
Kaká se convertirá, salvo contratiempo de ultimísima hora, en el primer gran fichaje del nuevo Real Madrid de Florentino Pérez. El acuerdo entre el conjunto madridista y el Milán es total y, al cierre de esta edición, sólo faltaba que el padre del futbolista -su representante- diera el sí definitivo. La incorporación del brasileño se cerró en torno a los 65 millones de euros en una reunión que mantuvieron ayer las tres partes en Madrid. Florentino Pérez, por la entidad de Chamartín, Adriano Galliani, por la del Milán, y Bosco Leite, el padre del jugador, acercaron al máximo las posturas y estuvieron a un sólo paso de terminar la reunión con Kaká de blanco.
Sin embargo, una intentona de última hora del Chelsea, que al parecer presentó una oferta superior a la merengue, dejó para otro día la rúbrica definitiva del contrato. Fuentes del Real Madrid señalaron ayer por la noche que sólo faltan unos pequeños flecos para cerrar la operación y se mostraron confiadas en que ésta pueda cristalizar la próxima semana.
Mientras, ajeno a las negociaciones, el jugador evitó ayer a los medios que trataron de recabar información sobre su posible traspaso al Real Madrid. Kaká se encuentra concentrado en su país con la selección brasileña, que ha comenzado a preparar los enfrentamientos contra Uruguay y Paraguay de clasificación para el Mundial 2010. El conjunto brasileño que dirige Carlos Caetano Bledorn Verri, Dunga, comenzó ayer los entrenamientos en la Granja Comary de Teresópolis con la consigna de tratar de aislarse de todos los rumores sobre traspasos que le puedan distraer, con Kaká como centro de atención.
El asesor del todavía jugador del Milán, Diogo Kotscho, confirmó que el padre de Kaká, Bosco Leite, y el administrador delegado del Milán, Adriano Galliani, se reunieron con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. No obstante, negó que hubieran llegado a un acuerdo, en un momento en el que tanto los medios italianos como españoles ya daban la operación por cerrada.
En caso de que finalmente se concrete su incorporación al Real Madrid, el fichaje se convertiría en el segundo más caro de la historia madridista, sólo por detrás del de Zinedine Zidane, por quien el club blanco pagó 73 millones de euros en 2001. El conjunto blanco ya intentó fichar al carioca en 2006, cuando Ramón Calderón alcanzó la presidencia merengue.