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ÁREA 11 Un flojo último periodo (24-7) condenó al Lucentum a la derrota en su visita hoy a Melilla (71-52). Los hombres de Óscar Quintana desaprovecharon una magnífica oportunidad de dar un mazazo importante a la competición en los últimos diez minutos de un encuentro, hasta el momento, muy parejo y que se podía haber decantado para cualquiera de los dos contendientes. A los alicantinos les tocó ayer cruz y deberán esperar a mejor ocasión para asegurar su liderato.
Los melillenses, por su parte, se toman la revancha de la Copa del Príncipe y mantienen intactas sus opciones de ascender por la vía directa a la liga ACB.
Miedo, mucho miedo. Demasiado en juego como para dejar escapar la oportunidad. Las consignas de Óscar Quintana estaban bien claras: trabar el juego e impedir que Melilla imprimiera el ritmo de choque, para tratar de sentenciar con jugadas rápidas. Con lo que no contaba el entrenador de Torrelavega es que su rival Paco Olmos iba a optar por el mismo planteamiento. El resultado fue una primera parte tensa y densa, con dos equipos más pendientes de la calculadora que de jugar al baloncesto.
Tras varios ataques errados, Fergerson fue el encargado de abrir la lata para Melilla. La réplica alincantina no se hizo esperar y llegó de la mano de Llompart. Las defensas eran férreas y asfixiantes, impidiendo que los lanzamientos se produjeran con comodidad. Los norteafricanos cargaban sus labores ofensivas en el juego interior, mientras que Lucentum se obcecaba en lanzar sin acierto desde el perímetro. El marcador no se movía. Tuvieron que pasar tres minutos para que Caio Torres volviera a ofrecer la salsa del baloncesto. A pesar del posterior dos más uno de Coppenrath (4-5) fueron los locales los que abrieron hueco en el electrónico con canastas consecutivas de Torres y un lanzamiento de 6,25 de Waleskowski (14-7). Con las arengas de los entrenadores todavía resonando entre la megafonía, Lucentum amplió su parcial hasta los diez puntos (14-17). Pero ni por esas. Si en el primer cuarto las defensas fueron lo más destacado, en este segundo emergieron las imprecisiones y los errores para romper el ritmo. Alicante vivió en estos diez minutos de la precisión de la muñeca de Jorge García, mientras que Melilla se encomendó a Fergerson y Southall para igualar las fuerzas al descanso (25-25).
Si el primer tiempo fue tedioso, tras el paso por vestuarios el encuentro cambió diametralmente. Ambos conjuntos ofrecieron lo mejor de ellos mismos, demostrando el porqué de su buena clasificación en la tabla.
Melilla salió muy enchufado en el último periodo, mientras que Lucentum empezó a descentrarse a raíz de una antideportiva sobre Jorge García. Los nervios pasaron factura a los de Óscar Quintana.
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