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La Copa Príncipe ha cambiado este año su formato y ha pasado de disputarse bajo el formato de una Final a Cuatro (dos semifinales y una final en una misma sede) a celebrarse a partido único en la cancha del equipo líder al final de la primera vuelta, en este caso el Lucentum.
El ganador tendrá, además, un premio añadido de cara a las eliminatorias de ascenso tras la liga regular ya que, siempre que no quede primero y ascienda directamente a la ACB, si acaba entre los cinco primeros clasificados se garantizará medirse al último de los equipos que entren en la segunda fase de la liga y con ventaja de campo.
Tanto Lucentum como Melilla ya saben lo que es ganar la Copa Príncipe. Los alicantinos lo hicieron en la temporada 2001-02, con el argentino Julio Lamas de entrenador y meses más tarde lograría el ascenso a la ACB. El conjunto norteafricano se impuso en las ediciones de 1998-99, precisamente en Alicante; y en la 2000-01, como locales.
En la final, parte como favorito el Lucentum de Óscar Quintana, aunque esta presión añadida que tendrán sus jugadores es algo que preocupa al técnico.
El conjunto alicantino pasa por ser el líder de la LEB, con dos victorias de ventaja sobre un grupo de equipos entre los que se encuentra el Melilla, que ha sufrido un bajón en su juego en las últimas semanas y ha cosechado dos derrotas en las dos últimas jornadas, ambas como local.
El precedente de la primera vuelta entre ambos equipos también decanta el partido del lado alicantino, que pasó por encima de su rival en aquel partido y se impuso por 29 puntos de ventaja (104-75).
En las estadísticas de la temporada también es el Lucentum el que mejores números tiene ya que anota más puntos, recibe menos y su valoración global es mayor. Eso sí, el Melilla captura más rebotes.