PEDRO SESERINO
La reunión gastronómica que tuvo lugar ayer discurrió en medio de un ambiente distendido, producto del momento dulce a nivel deportivo que vive el equipo, pero con la lógica preocupación que implica la escasez de efectivos de cara a los inminentes y decisivos compromisos ligueros, léase la próxima visita al Narcís Sala de Sant Andreu y a la Ciudad Deportiva de Villarreal, en apenas dos semanas.
José Bordalás, entrenador del Alcoyano, reiteraba la conveniencia de incorporar al menos un futbolista antes de mañana. "Por número de efectivos, nunca por el comportamiento de los jugadores, necesitamos refuerzos. No me quejo por capricho, sino porque la experiencia me dice que podemos acabar pagándolo", comentó el preparador alicantino. Y es que, según Bordalás, en la actualidad "existen opciones en el mercado muy interesantes y económicas. Hay futbolistas que están dispuestos a venir al Alcoyano por un precio muy ajustado, atraídos por la posibilidad de disputar la promoción de ascenso".
El principal problema del Alcoyano se encuentra en la zaga, de confirmarse la prolongada ausencia de César Negredo. "Nos podemos quedar con solo cuatro defensas durante muchos partidos", concluyó Bordalás.
Según Toni Torres, director deportivo alcoyanista, la cesión gratuita de un futbolista sub-23 proveniente de un equipo de Segunda División de la Comunidad Valenciana figura como la única vía para cerrar un segundo y último fichaje antes de mañana, día en el que expira el mercado de invierno. En caso contrario, no quedará más remedio que "finalizar la temporada con los efectivos actuales y recurrir a la cantera si llega el caso y el entrenador lo estima oportuno", dijo Torres.