J. A. GALVAÑ
Iván Amaya compareció ayer ante la Prensa para explicar cómo se encontraba de su tobillo y de paso reflexionar sobre sus declaraciones de la semana pasada. El central aseguró que "el tema está totalmente olvidado. Hablé con Jesús y con Lico y me tranquilizaron. Me dijeron que desde el club no había ninguna mano negra para que no jugase".
El jugador madrileño reconoció que "igual no eran las formas ni el momento para quejarme. Si alguno se ha molestado, pido disculpas, pero dije lo que sentía en ese momento", y añadió que "muchas veces los calentones tienen eso y algunas cosas me las tenía que haber callado. Pequé de sincero". Amaya tiene claro que "tengo que seguir entrenando a tope y cuando Claudio me tenga que utilizar, lo voy a dar todo".
El defensa está "mucho mejor" del esguince en su tobillo derecho, incluso ayer disputó la segunda parte en el amistoso ante el Unirea rumano. Amaya tiene opciones de ser titular el domingo ante el Éibar. "No me quiero hacer ilusiones. Tengo ganas tremendas de jugar porque se trata de un campo pequeño como Ipurúa que es idóneo para mis características".