AGENCIAS.BARCELONA
Pablo Porta, presidente de la Real Federación Española de Fútbol entre 1975 y 1984, falleció ayer en Barcelona a los 85 años, a causa de un cáncer. Pablo Porta (Barcelona, 1923) fue el máximo dirigente del fútbol español entre 1975 y 1984, hasta que el gobierno de Felipe González aprobó el denominado decreto anti-Porta por el cual un presidente no podía estar al frente de una federación durante más de dos mandatos.
Bajo su mandato en la RFEF, España organizó el Mundial de 1982, en el que la selección dirigida por José Emilio Santamaría no rindió al nivel esperado. Después del Mundial, Porta apostó por Miguel Muñoz como seleccionador.
Después de abandonar la presidencia de la Federación, Pablo Porta fue nombrado miembro vitalicio de la FIFA.
Simpatizante y ex directivo del Espanyol, Porta llegó a la presidencia de la Federación después de encabezar durante 11 años (1964-1975) la Federación Catalana, aunque sus primeros contactos con el deporte llegaron a través el boxeo, deporte en el que despuntó y consiguió el campeonato universitario de los pesos medios en 1943.
Aficionado al deporte del ring, llegó a presidir la Federación Catalana de Boxeo antes de introducirse en el mundo del fútbol.
Porta, licenciado en Derecho y abogado de formación, fue presidente de la RFEF durante nueve años, después de acceder al órgano federativo de la mano de su antecesor, José Luis Pérez Payà. Al abandonar el cargo, en 1984, entró a formar parte de la comisión disciplinaria de la FIFA. Porta fue nombrado presidente de dicha comisión en 1990.
Bajo su mandato la FIFA adoptó por primera vez la decisión de utilizar las grabaciones en vídeo de un partido, como el España-Italia del Mundial de 1994, para sancionar; en ese caso fueron 8 encuentros de suspensión al defensa Marco Tassotti por fracturar la nariz del español Luis Enrique.