J. P./ J. A. G.
Caballero se llevó la gloria en sábado en Anoeta, pero si la falta ejecutada por Zubiaurre en vez de pegar en el palo se mete dentro hubiera provocado en el coliseo blanquiazul efectos más destructores que el ciclón que atravesó el sábado España. Pero el meta Claudio Bravo volvió a aliarse con la madera una vez más. "Pensaba que iba dentro, ya que pegó en el palo por dentro. Fue una pena. Llevo practicando hace tiempo y casi me sale. Lo hubiera celebrado ya que con él me estrenaba en Segunda", comentaba ayer el lateral, que tuvo que escuchar pitos durante todo el partido siempre que tocaba el balón. La afición donostiarra no le perdona su marcha al Athletic. "El recibimiento fue más o menos como me esperaba. No hubo sorpresas, pero fue lo de menos, porque dentro de la Real Sociedad, tanto empleados como jugadores los tengo como amigos y estoy contento", decía el guipuzcoano antes de reconocer que "fue un partido especial para mí y logramos un punto merecido en un partido donde tuvimos nuestras ocasiones. La primera parte fue nuestra, tuvimos contras peligrosas y varias ocasiones claras, pero en la segunda, con los cambios, la Real apretó metiendo balones aéreos al área y nos crearon peligro", decía.
Zubiaurre regresó con la expedición franjiverde a Elche, no se quedó en San Sebastián, y ya piensa en el duelo ante el Éibar "donde vamos a ir a por los tres puntos. El equipo está con la moral por las nubes".