V. M. VICTORIA
La pasada temporada, el Alicante presumió de ser el equipo menos goleado de todas las categorías. Un registro sin parangón en la vida del club culminado con el ingreso en junio en el fútbol de élite. En el presente curso, la estadística cobra de nuevo protagonismo en la nave celeste pero por un motivo opuesto. El equipo alicantinista ha firmado el peor registro como local de la última década en la Segunda División.
Alcanzado el ecuador de la Liga, el Alicante ha sumado 5 puntos de 30 posibles en el Rico Pérez. Tal sangría de puntos sólo tiene un precedente en diez años. Lo registró el Pontevedra, en la campaña 2004/05, que fue incapaz de conseguir un triunfo en Pasarón en toda una primera vuelva de campeonato, para desconsuelo de su afición. Sumó cinco puntos en otros tantos empates, bagaje escuálido que nadie había conseguido emular.
Hasta ayer. El solitario triunfo ante el Éibar y los dos empates frente a Albacete y Córdoba otorgan al Alicante el dudoso honor de ser el peor local de la última década en la primera vuelta, junto al citado Pontevedra. Del Rico Pérez han robado los tres puntos media categoría: Xerez, Huesca, Albacete, Córdoba, Levante, Las Palmas, Real Murcia y, el último, el Deportivo Alavés. Ni siquiera el Sevilla Atlético, el colista menos productivo de las últimas temporadas, arroja números tan pobres cuando actúa en casa.
Por otro lado, el club celeste ha decidido recurrir la tarjeta roja que recibió José Carlos Granero el domingo porque entiende que es "un castigo excesivo para lo acontecido en la jugada". El árbitro achacó en el acta la expulsión a dos infracciones: el entrenador celeste abandonó el área técnica y tuvo un enfrentamiento verbal con Mandiola, preparador del Alavés. En el recurso, la entidad aportará como prueba la declaración de los dos entrenadores, en la que ambos niegan que se produjera tal discusión.
La plantilla del Alicante dispone hoy de jornada de descanso y mañana reanuda el trabajo en L´Alfàs del Pi a las 10 horas.