V. M. VICTORIA
Juan Carlos Mandiá, técnico del Hércules, achacó la derrota de ayer a la "ansiedad" y "precipitación" que mostraron sus jugadores y, sobre todo, a la resolución de dos jugadas clave: el gol anulado a Sendoa y la inmediatez con la que el Alicante contrarrestó el gol herculano. Además, el preparador lamentó que los cambios "obligados" de Ruz y el propio Sendoa no le permitieran buscar otras alternativas para contrarrestar el planteamiento táctico del oponente.
"Teníamos mucha ilusión por sumar los tres puntos, pero el partido ha sido muy accidentado para nosotros por el gol legal de Sendoa y la lesión de Ruz. No hemos encontrado la forma de jugarle al rival, el equipo no ha tenido ritmo y ha jugado demasiado acelerado", subrayó el técnico blanquiazul, que después ensalzó el buen papel del oponente: "No podemos desmerecer el partido de ellos, su defensa ha estado muy bien en todo momento".
Mandiá se mostró "fastidiado" por no alcanzar los 32 puntos, y consideró que al Hércules, al igual que en el derbi ante el Elche, le pudo pesar "las ganas de agradar. Hemos estado demasiado precipitados y ansiosos. Los partidos hay que trabajarlos más. También su segundo gol les ha dado más calma y seguridad".
Durante su comparecencia, Mandiá hizo alusión en repetidas ocasiones al gol anulado a Sendoa por fuera de juego. "Ha sido una de las claves y hubiera cambiado el desarrollo del partido", concluyó.
"El mérito es del Alicante"
Del lado del Alicante, José Carlos Granero calificó de "perfecto" el partido de sus jugadores y asoció la actuación al novedoso sistema táctico desplegado ayer. "Una vez evaluado en quince días cómo estaba el equipo, teníamos que buscar algo diferente. Los jugadores creían en esta forma de jugar y hemos contrarrestado el poder del Hércules. Nos ha salido un partido redondo ante un gran equipo". "Sabíamos -agregó- que lo anímico podía marcar el duelo y hemos estado muy fuertes en ese sentido".
Al igual que su homólogo, el técnico celeste consideró clave la rapidez con la que su equipo marcó el segundo gol. "De no ser así, habríamos ido a un partido distinto. En cualquier caso, el resultado es más mérito del Alicante que demérito del Hércules".
Por último, Granero destacó que los tres puntos del derbi suponen "una inyección de moral tremenda para el equipo, pero debemos estar tranquilos porque seguimos abajo. Eso sí, necesitábamos un triunfo así para que el equipo crea en sus posibilidades de salvarse".