J. A. SOLER
La vuelta al trabajo de la plantilla del Hércules estuvo marcada por el viaje a Vigo del próximo fin de semana que, en principio, será en autobús salvo que Enrique Ortiz acceda a la petición del cuerpo técnico para realizar el desplazamiento en avión en lugar de hacerlo en autobús como contemplaba el club hasta ayer. Pese a todo, jugadores y técnicos abandonaron ayer las dependencias del Rico Pérez, después de realizar el primer entrenamiento tras las vacaciones de Navidad, asumiendo que les espera un maratón de autobús en la víspera de Reyes.
Tanto la comisión deportiva como Juan Carlos Mandiá están tratando de convencer al máximo accionista de la entidad sobre los inconvenientes que presenta realizar un viaje por carretera hasta Vigo (más de 1.000 kilómetros separan Alicante de la ciudad gallega). El elevado coste que supone realizar el trayecto en avión (18.000 euros en vuelo regular y 16.000 en chárter, según el club) ha resultado determinante para que Ortiz decidiera días atrás desestimar esta opción de viaje y apostar por el autobús que sale sensiblemente más económico (3.600 euros).
Sin embargo, este periódico observó ayer tarde que las tarifas de Iberia en su página web para un vuelo Alicante-Vigo tienen un coste de 392,28 euros por pasajero. Este billete tiene salida el sábado 3 de enero a las 13.35 horas y regreso el domingo 4 de enero a las 17.35 horas (el partido contra el Celta se juega a las 12 horas). Teniendo en cuenta que la expedición del Hércules podría estar compuesta por 30 personas, el montante total llegaría a 11.760 euros. Estas tarifas habrían sido inferiores en el caso de haberse consultado y reservado el pasado 19 de diciembre, fecha en la que el Hércules recibió la confirmación de la Liga Profesional sobre el día y hora de celebración del encuentro en Balaídos contra el Celta.
No sería la primera vez que el Hércules hace un largo viaje por carretera. La plantilla blanquiazul ya se desplazó hace un año en autobús a Ferrol y Vigo, en ambos como medida de castigo por los pobres resultados que entonces estaba obteniendo el equipo que entrenaba Andoni Goikoetxea. En esta ocasión, la decisión de descartar inicialmente el avión se debe a motivos económicos.