EFE
Jiménez reconoció que en sus primeros días al frente de la plantilla del Alicante ha tenido que trabajar "a marchas forzadas", aunque dijo estar, en líneas generales, "contento del trabajo de la gente" e, incluso, de la "ilusión" que ha encontrado.
Apuntó que no le ha hecho falta explicar muchas cosas sobre su filosofía de juego porque "los jugadores y el fútbol en general" le conocen.
"Saben como soy, lo que quiero y cuál es el sello que quiero dejar", manifestó el preparador, quien ante esta situación insistió en haber trabajado especialmente en "quitar el miedo" a los futbolistas.
Eso no quiere decir que no haya intentado "aplicar conceptos tácticos diferentes" ya que "los que se venían utilizando hasta ahora no han funcionado", aunque señaló que sólo piensa introducir "dos o tres cambios" en la alineación, respecto a la que jugó la última jornada ante la Real Sociedad.
Respecto a Las Palmas, rival del Alicante el sábado, apuntó que no tiene "nada que decir" ya que lo único que le preocupa es su equipo.
Pero sí que advirtió de que si bien es cierto que el conjunto canario afrontará el partido sin tres jugadores importantes como Marcos Márquez, López Ramos y Miguel Pérez, él "pagaría lo que fuera" porque si que jugaran, pero que también lo hicieran Rafa Jordá y Alan Baró, dos de los jugadores del Alicante que están lesionados.
Para Jiménez, la clave del encuentro pasa porque el Alicante se muestre como un equipo "serio, juegue tranquilo y sepa manejar el partido" en sus diferentes fases.
Reclamó, por último, el apoyo de la afición. "Sé que no nos lo merecemos, pero me gustaría que la afición se pusiera en pie y aplaudiera al equipo cuando saltara el campo para darle calor, porque está falto de cariño", concluyó.