EFE. BARCELONA
El entrenador del Barcelona, Josep Guardiola, aseguró ayer que maneja las suficientes "soluciones alternativas" para cubrir la ausencia del lesionado Andrés Iniesta, por lo que insistió en que su baja "no nos puede servir ni de mínima excusa" para no solventar sus próximos partidos.
El centrocampista manchego, que estará de baja entre seis y ocho semanas debido a una rotura en el rector anterior de la pierna derecha; pero su entrenador insistió en superar su ausencia con normalidad.
"Si pensáis que buscaré la más mínima excusa por que no esté Iniesta, buscad a otro. No está, y punto. Viviremos dos meses sin él", prometió antes de recordar que tiene una "plantilla perfecta" y que le ofrece "varias alternativas" en ese puesto.
Pese a la crisis de resultados del Real Madrid, Guardiola se mostró cauto y afirmó que cuenta con el equipo blanco "como uno de los candidatos a la Liga hasta el final de la temporada", aunque apuntó que "ahora no toca" profundizar en el análisis de su rival.
Cuestionado por su homólogo madridista, Bernd Schuster, y el diferente tono de sus ruedas de prensa, Guardiola destacó que su relación con el alemán es "buena" y que pese a la tensión que transmite en algunas de sus comparecencias públicas, "también tiene buen humor".
El técnico instó a sus jugadores a "demostrar cada día" sus mejores argumentos y les recordó su "obligación de saber qué hacemos bien y repetirlo" hoy ante el Valladolid, un rival muy diferente al Basilea "porque no vendrá a encerrarse".
Cláusulas antirracistas
El presidente del Barcelona, Joan Laporta, considera "factible" que el club empiece a incorporar "cláusulas antifascistas y antixenófobas" en los contratos de sus jugadores, en la línea de las ya existentes relativas al "respeto a la lengua y cultura catalana", y aseguró que planteará al resto de la directiva la creación de tales cláusulas.
"Podría ser factible incorporar este tipo de cláusulas de respeto y tolerancia para cuidar los valores propios del deporte", comentó Laporta a Ona Fm a su llegada a Barcelona, después de participar en Bruselas en la Coalición Europea de Ciudades contra el Racismo, en la que se plantearon nuevas ideas contra el racismo.