LUCAS V. BELMAR
El Hércules-Xerez del próximo domingo no está señalado en rojo en el calendario del ex blanquiazul Juan Luis Redondo pese a que ha defendido la camiseta herculana durante tres temporadas y en dos etapas diferentes. "Tengo ganas de volver a jugar porque salgo de una lesión, pero que sea en el Rico Pérez me da igual", asegura el lateral, quien, en un ejercicio de sinceridad, ha reconocido que en su última etapa como herculano (temporadas 05/06 y 06/07) vivió una pesadilla.
"Tengo una trayectoria muy larga en el fútbol, pero los dos peores años de mi vida los pasé en el Hércules", admite el jugador sevillano, que cumple su segunda campaña en el Xerez. "De mi segunda etapa en el Hércules me quedó con algunos amigos que dejé, pero hubo muchas otras personas del club que dejaron mucho que desear", dice.
Redondo llegó al Rico Pérez de la mano de Juanjo Rodri, en el curso 05/06, y resalta el mal ambiente que reinaba en el vestuario comandado por Juan Carlos Mandiá y, después, por José Bordalás. "Ese vestuario era una bomba. Muchos jugadores miraban sólo por ellos y les daba absolutamente igual el equipo", señala. El sevillano admite que la plantilla se dividió, fundamentalmente, entre los jugadores que seguían de Segunda B y los recién llegados. "Ellos nos miraban a nosotros como si fuéramos superiores y ahí empezaron los problemas", desvela. En este sentido, va más allá y acusa a varios ex compañeros de ponerle en contra de la afición herculana. "Había varios jugadores que sabían manejar muy bien a la afición y se encargaron de echarme a la gente encima", recuerda.
Asimismo, Redondo admite su buena relación con el ex secretario técnico Juanjo Rodri (quien le trajó al Hércules en sus dos etapas), aunque aclara: "Me llevaba bien con él, pero yo nunca le llamé para preguntarle por qué no jugaba, yo tengo la conciencia muy tranquila".
Redondo, que acaba de recuperarse de una lesión muscular, confía en poder viajar a Alicante, aunque da por seguro que, en esa caso, estará en el banquillo. Pese a que guarda un recuerdo nefasto de su paso por el Hércules, le desea lo mejor al club alicantino y, más en concreto, a su presidente, Valentín Botella. "Sigo pensando que es un club que tiene un potencial enorme y que se puede consolidar en Primera si hace las cosas bien. Yo todavía tengo contacto con Valentín Botella, que es quien siempre da la cara, sobre todo en los malos momentos", concluye.