LUCAS V. BELMAR
Hércules y Elche han dejado a un lado sus sempiternas desavenencias y han decidido unir sus fuerzas para poner el grito en el cielo contra el Sevilla. Valentín Botella y José Sepulcre, presidentes de ambos clubes, han protestado formalmente, ante la Liga de Fútbol Profesional y la Federación Española, por la "penosa instalación" de la Ciudad Deportiva sevillista.
El Hércules sufrió el pasado domingo las incomodidades de este campo y el año pasado le tocó el turno al Elche, que ahora vuelve a sentirse amenazado porque dentro de dos semanas se enfrenta al Sevilla Atlético. "Da la sensación de que el Sevilla menosprecia a sus rivales. Si no quieren jugar en el Pizjuán, pues nos vamos al Olímpico, pero no a un campo indigno de Segunda", afirmaba ayer el presidente del Elche, quien reconoció que ya ha trasladado una queja formal ante la LFP. "Ya he hablado con el vicepresidente de la Liga, Jaime Barriuso, para que se tomen cartas en el asunto", añadió Sepulcre, quien recordó las peripecias sufridas por sus jugadores la temporada pasada. "En el vestuario no cabían todos y tuvieron que cambiarse por turnos", agregó el presidente ilicitano. A Valentín Botella todavía le dura el malestar pese a que el equipo blanquiazul ganó el pasado domingo en Sevilla (1-2). "¿Cómo reaccionaría el Sevilla si nosotros le tratáramos así en el caso de que coincidamos en la misma categoría? En la Ciudad Deportiva nos sentíamos marginados y, de hecho, nadie me dijo donde tenía que ver el partido; me fui al palco, pero sin que nadie me lo indicara, así no se puede recibir a los dirigentes de los clubes", señaló Botella.