AGENCIAS
La derrota del Fenerbahçe ante el Arsenal por 2-5 dejó a Luis Aragonés al borde del abismo. Ni el presidente Aziz Yildirim, el único que apoyaba su continuidad, fue capaz de articular palabra alguna para salir en su defensa después de la catástrofe del pasado martes. Con esto se deduce que el técnico ya no cuenta con semanas de margen, sino que sus días en el barrio de Kadikoy están contados y puede que no llegue al partido de mañana ante el Bursa en la Liga otomana. El trasfondo de la historia es que la directiva del club ha decidido cargarse a los españoles, como tarde en diciembre. Es el caso de Dani Güiza, por el que los turcos ya han comenzado a escuchar ofertas, sobre todo una del Manchester City. Todo esta estampida se debe a la mala campaña del equipo, ya que la inversión realizada con Aragonés y Güiza estaba enfocada para llegar hasta las semis de la Champions. Con el dinero ingresado de la UEFA, se amortizaría el desembolso.