RAÚL PINA. VIGO
El Alicante mereció mucho más ayer. El empate resulta corto para un bloque que esta vez sí que supo sobreponerse a los golpes. La plantilla celeste tiró de casta, garra y oficio para demostrar su valía. Sin embargo, un mísero gol de Ghilas tiró todo el trabajo por tierra. El encuentro transitaba por el descuento cuando el futbolista del Celta se ayudó presuntamente de su mano derecha para equilibrar un duelo que ya tenía perdido.
De poco sirvieron las protestas de Unanua y el resto de sus compañeros. De todos modos, la puesta en escena merece un voto de confianza para el relevo de la casa puesto por Manolo Jiménez.
Asier Garitano dejó su impronta en el once inicial con variaciones en el sistema y también en el posicionamiento de algunos de sus jugadores. Sorprendió con Germán en el lateral derecho y Blanco por delante de éste para ofrecer profundidad al equipo por ese costado. Capi, por su parte, basculó a la izquierda dejando a Francisco como única referencia en ataque. El experimento resultó, cuanto menos, provechoso.
Parecía que ninguno de los dos equipos se sintiese cómodo en el campo. Las imprecisiones se sucedían y tras la primera toma de contacto el Alicante prefirió esperar a su rival. Cada vez que los celestes robaban el esférico trataban de ser incisivos aunque sin criterio. Los nervios de uno y otro hacían patente el miedo a perder. En cualquier caso, el Celta ejerció un mínimo dominio territorial.
Los de Garitano controlaban las acometidas viguesas gracias a la seriedad de la puesta en escena en la zona de retaguardia. El fútbol de salón quedó aparcado para mejor ocasión siendo más efectivo el cuerpo a cuerpo.
Renan lo intentó en varias ocasiones desde lejos para el Celta. La respuesta del Alicante, que apenas intimidó a Notario en los primeros 45 minutos, quedó reflejada en un acción forzada de Azkoitia en el interior del área que atrapó con facilidad el guardameta del Celta.
Segunda parte
El encuentro se decidió en la segunda mitad sobrando el acto anterior. El Alicante reaccionó con los cambios introducidos por su técnico. Ismael, con regate y velocidad, apuntó que algo se estaba fabricando tras encajar el gol de Renan. Y así fue, Azkoitia equilibró el choque y el propio Ismael pudo sentenciarlo si Notario no hubiese detenido el penalti.
El hecho no pasó factura a los celestes, que siguieron perfilándose sobre el marco contrario. Ya con superioridad numérica tras la expulsión de Peña todo se puso de cara con la certera diana de Francisco.
Sin embargo, la mala fortuna apareció sobre Balaídos para regalarle al Celta un inmerecido empate.
Pese al punto conseguido, la próxima semana será crucial para conocer el crédito de Asier Garitano. La dirección deportiva tendrá que apostar, bien por la continuidad del preparador vasco, hombre de club, o bien acelerar algunas de las negociaciones con otros entrenadores.
Celta 2: Notario; Lucas (Edu Moya, m.74), Fajardo (David Rodríguez, m.80), Peña, Rubén, Fabiano; Trashorras, Vila, Renán, Ghilas y Dinei.
Alicante 2: Unanua, Germán, Urbano, Castells, Rubiales, Blanco, Buades, Alan (Tito, m.62), Capi (Ismael, m.48), Azkoitia y Francisco.
Goles: 1-0, m.58: Renan. 1-1, m 75: Azkoitia. 1-2, m.87: Francisco. 2-2, m.94: Ghilas.
Árbitros: Melero López (Comité andaluz). Expulsó con tarjeta roja directa al jugador del Celta Peña (m.86). Además, el colegiado mostró tarjeta amarilla a Fabiano y Fajardo por el Celta de Vigo; y a Castells, Alan y Abel Buades por el Alicante.
ESTADIO: Balaidos ante unos 5.000 espectadores.