EFE
Asier Garitano, máximo responsable de la plantilla del Alicante tras la destitución de José Carlos Granero, admitió hoy que le gustaría que le dieran la oportunidad de dirigir el equipo hasta final de temporada, aunque apuntó que se limita a vivir el día a día y sólo piensa en el encuentro ante el Celta.
El técnico vasco, salvo un pequeño periplo en el Benidorm, perteneció los últimos años de su carrera de futbolista al Alicante y luego se incorporó a su cuerpo técnico. Por eso es consciente del valor que tiene para el club militar en Segunda División y es lo que pretende mostrar ahora a sus futbolistas.
"Cualquier partido del Alicante este año es muy importante para este club y pretendo transmitirlo a la afición, a los jugadores.
Tenemos que ir con una ilusión y compromiso terrible. Todo es nuevo para nosotros y debe ser todo ilusión y ganas", manifestó.
Garitano explicó que los primeros días tras la destitución de Granero fueron "complicados" porque el preparador valenciano era "una persona a la que habíamos cogido cariño", pero "el fútbol sigue con una velocidad muy rápida y al final los jugadores saben en lo que tienen que pensar, en el Celta", recalcó.
Afirmó que "no va a haber una revolución" en la alineación, aunque reconoció que sí que va a introducir algún cambio porque: "tenemos una plantilla equilibrada, a la que hay que dar oportunidades".
Garitano intentó evitar lo máximo posible hablar de su persona y quiso centrar su discurso en el encuentro contra el Celta, "un rival que no empezó bien, pero que lleva un mes sin perder".
Ante el conjunto gallego, pretende que el Alicante dé "una buena imagen y salga reforzado" y aseguró que no entra entre sus ideas la posibilidad de caer derrotados. En este sentido, señaló que, aunque el Alicante pueda empezar de cero tras la marcha de Granero, él lo hace "con la ventaja de estar en un equipo muy bien trabajado".