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HEMEROTECA » |
TONI CABOT Esta vez no hizo falta sacar a los tenores para afinar la voz y entonar el cántico feliz. El "plan B" de Juan Carlos Mandiá sirvió para clasificar al Hércules en la siguiente ronda de Copa del Rey con mucho esfuerzo y poco apuro en un partido discreto. Eso sí, el equipo, trufado con los hasta ahora suplentes, encontró en Morán a la pieza desequilibrante, al hombre con la calidad necesaria para que el bregador, pero inofensivo Girona acabara rendido y desarmado, evidenciando que no solo de tesón vive (o sobrevive) el futbolista. Dicen que en esta categoría las diferencias suelen ser escasas. Y así pareció durante buena parte del partido. Lo que ocurre es que en detalles puntuales -esos los que sirven para definir- esa "escasa diferencia" adquiere otra dimensión porque resulta decisiva. Y así pasó cuando Morán puso su estilo y clase al servicio de un equipo con teóricos suplentes, que acabó imponiendo su ley sin necesidad de tener que echar mano de los artistas para que apuntillaran. Así que cuando salió Tote o Sendoa al campo, la situación ya estaba encaminada. En cualquier caso, la presencia del madrileño sirvió para dejar patente al rival gerundense que el Hércules cuenta con elementos alumbrados por otro sistema solar.
Así que, con lo justo, realizando lo mínimamente exigible para salir adelante, buscando el descanso y la reserva para afrontar el partido de Murcia con lo que se tiene en mente, el Hércules aprobó la asignatura que le introduce en el bombo atractivo, el que le emparejará a un equipo de Primera División en el sorteo de la siguiente ronda de Copa del Rey que tendrá lugar mañana viernes. Ese era otro objetivo, y ayer quedó cumplido.
Sólo dos titulares
Mandiá colocó el Girona al 'segundo batallón' -solo Abraham Paz y Dani Bautista repitieron en el once inicial-. En la primera parte quedó patente que nueve cambios son demasiados cambios para pedir que todo siga como se dejó en la Liga. Así que el fútbol de la primera parte no fue el que el Hércules venía realizando en la Liga (¡ya sería demasiado!). Ante ello, el Girona mostró uñas, plantó cara y adelantó su dispositivo defensivo para apurar al rival. Con esos modos enfrente, el Hércules no se sintió cómodo. Al contrario, le pesó la pelota, falló en la entrega y no tuvo claro qué camino debía escoger para llegar a la caseta del Girona.
Fue el conjunto catalán el que más puso sobre el campo para mandar en el encuentro, pero de nada sirve aportar balas si no se es capaz de apretar al gatillo. Con todo, antes de que finalizaran los primeros cuarenta y cinco minutos, si un equipo mereció romper el empate con el que se llegó al descanso ése fue el Girona, que sin hacer nada fuera de lo normal, llevó más peligro a la portería enemiga que su oponente.
Manga se encargó de firmar las ocasiones de peligro del equipo rojiblanco, con más voluntad que acierto. Una falta botada por este jugador en el minuto 22 se estrelló en el palo de la portería de Unai Alba, y la otra, botada por Cañas, la detenía el meta local con cierto apuro.
Gol de Morán
Por esos derroteros fue caminando el partido, sin que el Hércules fuera capaz de dar un balón en condiciones a Rubén Navarro, batallador sin suerte, que puso toda la voluntad del mundo en estrenar su casillero goleador.
Tras el descanso, el partido semantuvo en la misma línea, pero en una jugada aislada Fernando Morán, el suplente de lujo en la Liga, se abrió hueco en horizontal desde la coronilla del área, miró por el rabillo del ojo al portero catalán e introdujo el balón con un disparo extraído del manual del buen definidor.
Acto seguido, Mandiá optó por curarse en salud y sacar del campo a Abraham Paz, con amenaza de expulsión al tener una cartulina amarilla en su haber. Salió Tote, y el Girona debió entender que, cuando le toque volver a Alicante en Liga, sobre el campo encontrará otra cosa.
La mínima diferencia encontró un aliciente extra con la expulsión de César. Al verse con diez enfrente, el Girona mantuvo su idea vertical y siguió probando fortuna en lanzamientos desde fuera del área que se encontraban una y otra vez con el meta Unai Alba.
Incrementó su dominio, pero sin consistencia. Enfrente tenía a un equipo en estado de gracia, con una inercia ganadora que para sí quisiera muchos. Y ahora toca el Murcia.
Hércules 1: Unai Alba; Expósito, Abraham Paz (Tote, m.60), César, Dani Carril, Gerardo (Sendoa, m.71), Cámara, Rodri, Dani Bautista, Morán y Rubén Navarro (Sergio Fernández, m.64).
giron 0a: Iván Gómez; David Sánchez, Serra, Óscar (Dorca, m.84), Cañas, Amantegui, Raúl Martín, Manga, Serra, Marc Bernaus (Jito, m.62), Xumi y Arnal (Héctor Simón, m.70).
GOLES: 1-0, m.58: Fernando Morán..
ÁRBITRO: Ontanaya López. Amonestó a Cámara y Abraham Paz, por el Hércules; y a Serra y Manga, por el Girona. Expulsó por doble amonestación a César (m.62).
ESTADIO: Rico Pérez, 5.000 personas.
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