ALEJANDRO FERNÁNDEZ
Carlos pasó ayer por alto la merienda. Maribel Belmonte, su madre, se la sirvió como todas las tardes. Pero el pequeño no probó bocado. Su pensamiento estaba en otra cosa. Carlos sólo tenía ojos para el reloj, deseando que marcara las seis y media. En ese instante, de una vez por todas, la espera tocaría a su fin. Y el gran momento llegó.
Carlos, puntual a la cita, acudió ayer al colegio José Carlos Aguilera de Alicante. Allí, junto a ocho niños más, participó en una iniciativa del Mar Alicante elogiable a todas luces: a lo largo de la temporada el club impartirá clases de balonmano en niños y niñas con síndrome de Down.
Ayer fueron nueve los pequeños que dieron sus primeros pasos en la especialidad, pero en total serán 17. "A petición de la Asociación Alicantina Síndrome de Down hemos hecho dos grupos, uno los martes y otro los viernes. El objetivo es que los niños puedan practicar deporte de manera disciplinada durante una hora y media a la semana aproximadamente". Así resumió el gerente del Mar Alicante, Antonio Nieto, la iniciativa en sí.
Precisamente, ha sido Nieto el impulsor del convenio entre las dos partes -club y asociación-. Todo surgió hace unos meses cuando el gerente de la entidad vio que varios pequeños con síndrome de Down jugaban al fútbol en el patio del colegio: "Cuando les vi no lo dudé y pensé: ¿por qué no pueden jugar al balonmano?". Dicho y hecho. Las gestiones entre las partes se pusieron en marcha y a la postre cristalizó el acuerdo. La sorpresa llegó cuando el Mar Alicante se enteró de que es el primer club de balonmano en la historia de España en sellar un convenio de este tipo. "Es la primera vez que se hace algo así en este deporte. Esperemos que cunda el ejemplo y otros equipos de diferentes especialidades deportivas hagan lo mismo", señaló.
Primeras lecciones
Mientras Nieto desgranaba el proyecto, los niños comenzaron a recibir las primeras instrucciones de la mano de Gonzalo Reinante, el encargado de la base de la entidad. "La pelota se bota así", "tenéis que tirar al cono"... Los niños, disciplinados, asentían y cumplían con las órdenes que se les daba. Pero eso sí, con una sonrisa de oreja a oreja. "No sabes tirar", le decía Rocío, bajo la portería, a uno de sus compañeros.
Y así durante una hora y media. Los chavales estuvieron acompañados además por el técnico del Mar Alicante, Esteban Roig, y por la primera plantilla del club. A buen seguro que a ninguno de ellos se les olvidará el día de ayer. Porque Carlos, Cristian, Sara, Estefanía, Javier, Pepe, Rocío, Bárbara y Susana se sintieron como deportistas de elite por un día. Y nadie se acordó de la merienda.