V. M. VICTORIA
Sin querer cargar de presión a sus pupilos, José Carlos Granero, técnico del Alicante, admitió que el equipo necesita estrenar el casillero de victorias mañana ante el Éibar en el Rico Pérez (18 horas) para librarse de futuras ansiedades. El preparador considera que "ha llegado la hora de ganar" y, de este modo, plasmar en resultados las buenas sensaciones ofrecidas en los duelos frente a Castellón y Tarragona.
Sin embargo, y pese a la obligación de empezar a sumar de tres en tres, Granero priorizó el buen juego al resultado, convencido de que una cosa conlleva la otra: "Es hora de ganar, pero jugando bien, con sentido común y tranquilidad. No debemos vencer por ansiedad o porque lo necesitemos, pues la necesidad apremia, pero no agobia. Debemos estar tranquilos y tener la constancia de los últimos dos partidos. Con un sentido colectivo y haciendo las cosas bien, es más fácil ganar que de una forma épica", declaró.
Para encontrar por fin la senda del triunfo, los celestes deberán superar al Éibar, conjunto que a su parecer ha cambiado las señas de identidad. "Ya no es ese equipo rocoso, duro y fuerte de antaño". "Ahora ?-agregó- es un equipo que se maneja bien al contragolpe, que combina muy bien en la parte de arriba y dinámico. No es el Éibar clásico, sino otro que me ha sorprendido gratamente".
Granero también valoró la cuestión de las bajas por lesión que, sobre todo, están sufriendo los fichajes. En este sentido, achacó a la casualidad que la mitad de las incorporaciones hayan pasado ya por la enfermería y se mostró convencido de que quien salga al campo "dará al nivel". En cambio, sí admitió que le preocupa la lesión de Rafa Jordá: "Su recuperación marcha según los plazos previstos y tal vez se incorpore la próxima semana al grupo, aunque no sabemos qué ocurrirá cuando eso suceda", comentó al respecto.
"Incidente menor"
Por último, Granero se refirió a la accidentada sesión de entrenamiento del jueves en el Rico Pérez, que se vio interrumpida por las pruebas de sonido que realizó un técnico de la Unidad de Control Operativo (UCO) en la megafonía y que provocaron un hondo malestar en el técnico. En un principio, el club celeste pidió explicaciones al consejero del Hércules Pepe Alcaraz, quien sin embargo aclaró que las pruebas las estaba ejecutando la LFP.
Ayer, el preparador quitó hierro al asunto, dijo que se trató de una "incidencia mínima" y, al ser cuestionado por los problemas que ha venido sufriendo en los últimos tiempos el equipo para ejercitarse en el estadio, evitó generar polémica: "No sé si es coincidencia o no, pero en este caso me parece algo menor".