LUCAS V. BELMAR
De la misma forma que hay victorias que espantan, hay derrotas (o empates) que colocan al espectador/aficionado en el estado del bienestar. Ayer, por segunda vez esta temporada, se dio el caso. Esos once mil espectadores que se reunieron en el Rico Pérez, atraídos por un inicio esperanzador, plasmaron con su reacción -durante y al final del choque- que lo que ven sobre el césped merece la pena. El Hércules sólo sumó un punto -que por otro lado le permite conservar el liderato- merced a un empate ante la Real Sociedad, pero fue la forma de conseguir ese punto, las maneras y la fe exhibidas, lo que alegra el rostro y acrecenta la razón del que piensa que, sin lugar a dudas, estamos ante el mejor equipo de la "era Ortiz".
La Real no sólo debió salir ayer derrotada de Alicante sino que debió hacerlo con una contundente goleada. El estado de gracia de su portero y cierta dosis de suerte sirvieron para que los donostiarras acabasen celebrando un resultado que no merecieron.
El Hércules volvió a caminar con una estructura definida, pese a que Mandiá se vio obligado a realizar cambios tras la inoportuna lesión de Delibasic. El gallego optó por dar entrada a Abel Aguilar en lugar de Rodri con tal de dotar de mayor acento ofensivo a su equipo, y juntó el dúo Tote- Morán como punta de lanza.
La historia comenzó ofreciendo las buenas vibraciones que en todos los encuentros anteriores. El fulgurante inicio, con Tote y Morán agobiando a la zaga txuri urdin, se topó con una acción a balón parado en contra que significó el gol de Labaka.
El inesperado regalo sentó como un guantazo, pero no tuvo que pasar mucho tiempo para que la historia se encaminara hacia el monólogo del Hércules, decidido a quedarse con el balón ejerciendo una intensidad en su juego digna de elogio.
El festín de acciones de peligro y ocasiones de gol encontró en Tuni al gran comensal. El balear, todo un prodigio, tuvo ante sí tres ocasiones claras frente al guardameta Bravo, que hizo honor a su apellido y evitó que su equipo saliera de Alicante con la cabeza gacha. Acciones desbaratadas en boca de gol, balones que salieron rozando el palo y alguna mano prodigiosa crearon impotencia al conjunto local, que, sin embargo, nunca aparcó el empeño.
El Hércules enamoraba, pero le faltaba dar el paso decisivo y concluir con un beso. Entró y debutó Fernando Sales, que también gozó de una ocasión, pero tuvo que ser un penalti, cometido sobre Abel Aguilar, el que diera el empate... que llegó con suspense: Bravo acertó la trayectoria del primer disparo de Farinós, pero el juez de línea advirtió que el meta se había movido y advirtió al árbitro que había que repetir. En el segundo lanzamiento, el valenciano no falló.
El tanto del empate volvió a envalentonar a la poblada grada, que ayer desprendía sensaciones olvidadas. El conjunto, motivado y despierto, siguió machacando a su rival para acabar de noquearle. Y pudo hacerlo con otro balón suelto que Tote tuvo en sus botas. Hubiera sido la puntilla merecida. No se dio, pero la grata sensación que deja este equipo todavía se saborea.
HÉRCULES 1: Calatayud; Ruz, Sergio Fernández, Abraham Paz, Dani Bautista, Sendoa (Fernando Sales, m.60), Farinós, Abel Aguilar, Tuni, Morán (Rubén Navarro, m.66) y Tote (Rodri, m.87).
REAL SOCIEDAD 1: Bravo; Labaka, Ansotegi, Mikel, Elustondo, Diego Rivas, Aranburu, Marcos (Sergio, m.58), Xabi Prieto (Estrada, m.20), Moha (Necati, m.84) y De Cerio.
GOLES: 0-1, m.17: Labaka. 1-1, m.79: Farinós, de penalti.
ÁRBITRO: Hernández Hernández (Colegio Canario). Amonestó a Farinós, Elustondo, Ansotegi, Moha, Sergio y Aranburu. Expulsó con roja directa al local Sergio Fernández (m.84)..
ESTADIO: Rico Pérez, 11.000 personas.
"Mirar el periódico y ver que seguimos siendo líderes es lo mejor que nos podía pasar". Farinós, al igual que el resto de jugadores del Hércules, lamentó las numerosas ocasiones erradas, aunque valoró que el punto sumado mantenga al conjunto alicantino en lo más alto de la tabla.
"Sinceramente creo que al equipo sólo le ha faltado el gol. Se ha demostrado que somos un equipo fuerte y la afición se ha divertido, no podemos pedir más", dijo el centrocampista valenciano, autor del 1-1 tras lanzar en dos ocasiones el penalti cometido por Diego Rivas sobre el colombiano Abel Aguilar.
"La primera vez no lo tiré como suelo hacerlo porque el portero (Bravo) se movía mucho. En la segunda sí que pude lanzar con más tranquilidad", explicó Farinós, quien desveló las órdenes de Mandiá para ese segundo lanzamiento: "El entrenador dijo que lo tirara Rubén, pero yo se lo pedí (al delantero) y me dejó".
El valenciano celebró el gol del empate con una rabia inusitada. "Tenía muchas ganas de marcar porque veía que no había manera de hacer gol", reconoció Farinós.
Por su parte, el centrocampista Tuni, que ayer lo hizo todo bien menos marcar, se mostró "muy orgulloso" del esfuerzo realizado por sus compañeros. "Somos un equipo con espítritu, insistente y agresivo", afirmó el mallorquín, quien agregó: "El punto me sabe a poco porque hemos tenido ocasiones para ganar con total justicia. Es más, creo que ha sido nuestro mejor partido de la temporada, pero el balón no quería entrar y el portero de la Real ha estado muy acertado", valoró.
Por su parte, el capitán Sergio Fernández no quiso valorar su expulsión y, en la misma línea que sus compañeros, resaltó la importancia del punto obtenido ante la Real. "Ya no importa si la roja era justa o no, eso ya no se puede cambiar. Lo que está claro es que merecimos la victoria porque el Hércules fue el único que hizo méritos para lograrla. El punto me sabe a muy poco, pero es importante porque nos permite seguir líderes", afirmó Sergio.