TONI CABOT. ENVIADO ESPECIAL A TARRAGONA
Poco a poco el Alicante va rompiendo barreras, eliminando ansiedades. Si la pasada semana acertó a puntuar, ayer, en la cuarta jornada, logró acabar con el maleficio del gol. El tanto de Germán, que le adelantó en el marcador, no sirvió para anotar los tres puntos, pero sí valió para sumar uno que, visto lo visto, hay que darlo por bueno. El Nástic pudo amargar a su rival en los 30 primeros minutos de juego, con tres ocasiones puntuales que pudieron dejar claro el encuentro. Más tarde, beneficiados por la absurda y pueril expulsión de Luis Gil (minuto 54), el equipo local se topó con orden y buena disposición defensiva para no ver materializado un resultado que buscaba con ahinco. Pudo, incluso, el Alicante ganar al final, en una acción aislada generada por Ismael, pero hubiera resultado excesivo. Bien está lo que hizo, bien está lo que se llevó.
Fin de la sequía
Trescientos cuatro minutos le costó al Alicante marcar un gol en Segunda División. Germán, a los 34 de la primera parte, anotaba en Tarragona un tanto que quedará inscrito en el libro de la historia del club. El gol deseado llegó en pleno despertar del equipo alicantino, tras una primera media hora de agobio en la que el Nástic gozó de tres oportunidades para sentenciar a su rival y dedicarse a otra cosa. Pero así es el fútbol. Los de Tarragona no apuntaron bien y dieron tiempo para que el equipo de Granero acabara de bostezar. Tras ello, sin grandes alardes, sin demasiada consistencia ofensiva, llegó un centro medido de Capi que Germán enviaba a la red descolocando a todo el personal catalán.
Fue la acción para cambiar un decorado hasta entonces gris para los celestes. Al Alicante le cuesta mucho pasar la pelota del centro del campo y llegar a la zona caliente se antoja milagroso. Así que, al capear el temporal y salir sonriente de dos disparos de Diop que rozaron el palo, y de una excelente jugada iniciada por Moisés que topó con un Unanua salvador tras el tiro de Jordi Alba, el cuadro alicantinista encontró aire para respirar.
La segunda parte comenzó con problemas. Luis Gil vio dos cartulinas casi consecutivas, lo que le condujo a los vestuarios a los nueve minutos de la reanudación. La expulsión llegaba en el momento en que más tranquilo parecía el Alicante, controlando perfectamente a su rival, que ya no encontraba huecos como en la primera mitad.
Granero respondió al revés con un cambio táctico: sacó a Blanco para reforzar la línea de atrás y sentó a Capi. Pero no evitó el castigo. Una acción a balón parado, al saque de un córner, sirvió para que Tortolero devolviera la moneda con un remate certero al que llegó sin oposición. Empataba el Nàstic justo cuando menos lo merecía, justo cuando el Alicante mejor se encontraba en el terreno de juego, incluso jugando con un hombre menos.
El nuevo cambio defensivo de Granero -Torrecilla por Tito- mostró la intención obligada de defender con uñas y dientes el resultado. El Nástic recogió el guante y asumió la obligación de desnivelar la balanza, espoleado por un público que tocaba las palmas reclamando la sangre del adversario.
Las acciones de peligro en el área alicantina se repitieron con insistencia. Pero el Alicante se multiplicó en defensa, cerró la cremallera y evitó el empate. Eso sí, no sin antes encontrar miedo, sobre todo, con un centro al área pequeña que encontró la bota de Castells un segundo antes que la de Moisés para empujar a gol en la linea de meta.
Curiosamente, más tarde, una acción aislada de Ismael y Azkoitia pudo significar el triunfo alicantino en el tiempo añadido.
NÁSTIC 0: Rubén Pérez, Campano, Mairata, Tortolero, Mingo, David Medina (N'Gal, m.59), Redondo, Diop, Bauzá, Jordi Alba, Moisés.
ALICANTE 2: Unanua, Malo, Castells, Germán, Catalá, Azkoitia, Alan, Tito (Torrecilla, m.75), Luis Gil, Capi (Blanco, m.59) y Peragón (Ismael, m.83).
GOLES: 0-1, m.34. Germán. 1-1. m.62. Tortolero.
ÁRBITRO: Bernabé García. Tarjeta a Medina, Peragón, Tortolero, Blanco, Jordi Alba. Expulsó a Luis Gil por doble amonestación en el mniuto 54. Expulsó a Granero en el minuto 55 por protestar.
ESTADIO: Nou Estadi. Alrededor de 6.000 espectadores.