R. P.
Sin gol no hay victorias. Esta máxima la conoce perfectamente el Alicante, que no ha inaugurado el casillero de dianas a favor ni ha sumado todavía tres puntos de una tacada. El equipo ha mejorado de forma notable su juego, pero le falta lo más importante. Carece de definición y necesita convertir alguna de las situaciones claras que genera a lo largo de los 90 minutos.
La ansiedad es una de las palabras que José Carlos Granero ha sabido desterrar del vestuario, evitando que así se cree una presión añadida sobre el grupo. En el enfrentamiento de hoy contra el Nàstic de Tarragona, el conjunto celeste ha de superar todas las barreras surgidas en el pasado de la competición y reencontrarse con el triunfo.
La responsabilidad, en la iniciativa del juego, partirá desde los pupilos de César Ferrando. Por tanto, el Alicante apelará a la frialdad para así aprovechar cualquier resquicio que le ofrezca su rival. En la vertiente deportiva, el técnico alicantinista concedió ayer la lista de convocados donde la gran novedad es el olvidado Borja. Fuera de ella quedan los lesionados Rubiales y Rafa Jordá. Por decisión de Granero tampoco han viajado a tierras catalanas Álvaro, Fernando Béjar, Urbano y Queco Piña. Además, Abel Buades no podrá medirse a su ex equipo.