RAÚL PINA
José Carlos Granero, técnico del Alicante, indicó ayer que lo único que solicita a sus jugadores es que alojen el balón en el marco contrario. "Sólo pido un gol, nada más", subrayó. Sin embargo, explicó que en el seno del vestuario nadie se obsesiona por esta circunstancia: "Estaría preocupado si no se generasen ocasiones, pero el equipo las hace y juega bien. Es cuestión de acierto, de rachas". En el Alicante tienen claro cuál es el camino a seguir en estos momentos de la Liga. "Contra el Castellón se realizó un partido redondo y la gente sabe lo que ha de hacer", subrayó.
Respecto a la formación inicial que sacará en el Nou Estadi, el preparador valenciano escondió sus cartas para no enseñar la identidad de juego al Nàstic de Tarragona. En cualquier caso, Granero no podrá repetir el once que consiguió obtener un meritorio empate contra el Castellón. Las ausencias del lesionado Rubiales y de Abel Buades obligarán a ejecutar cambios. "Juegue quien juegue trabajará para el bien del equipo, puesto que dispongo de un vestuario único para no reparar en si los futbolistas pertenecen a la temporada pasada o son de este año", matizó.
En cuanto al Nàstic, Granero vaticina que saltarán al campo "enchufados y con ganas de agradar a su afición. Nosotros, en cambio, debemos ser fríos e inteligentes, convencidos de que vamos a puntuar", apostilló. El entrenador celeste conoce perfectamente a su homólogo y amigo César Ferrando. Por este motivo, valoró las posibilidades del conjunto catalán a la hora de confeccionar la línea atacante. "Con Moisés el fútbol será directo y con Víctor se condiciona de otra forma", comentó.
Dudas del Nàstic
Las molestias musculares se han cebado con algunos de los futbolistas del Nàstic. Jandro sufre una contractura en el adductor de la pierna izquierda. Víctor, por su parte, arrastra una lumbalgia aguda. El tercer "tocado" es Mairata. El central llegará justo por culpa de una sobrecarga en el gemelo.