EFE. PEKÍN
El deporte español entró con buen pie en los Juegos Paralímpicos de Pekín y en la primera jornada se colgó las cuatro primeras medallas, de las alrededor de 70 a las que aspira, para situarse en el sexto puesto del medallero.
La natación y el ciclismo en pista fueron los viveros del equipo español. El encargado de abrir el palmarés de la delegación española fue el ciclista madrileño César Neira al conseguir el bronce en la prueba de persecución individual categoría CP 4, reservada a corredores con parálisis cerebral. "Estoy muy feliz y mucho más por ser la primera medalla española", explicó Neira tras apearse del podio. Tras Neira, de nuevo el ciclismo, la especialidad deportiva que más alegría ha dado este año al deporte español, otorgó una medalla a España, en esta ocasión gracias a Christian Venge, que guiado por el piloto David Llauradó, obtuvo la plata en la prueba de persecución individual categoría B&VI (tándem para corredores con minusvalías visuales).
La decepción en el velódromo la protagonizó Javier Otxoa, la opción más clara de medalla y que quedó fuera de la pelea por el oro en la prueba de persecución individual CP 3 al ser descalificado.
La vanguardista y almohadillada piscina olímpica, más conocida como Cubo de Agua, vio como dos nadadores españoles, María Teresa Perales y Richard Orbibe, añadían un oro y una plata, respectivamente, al medallero español.