JULIÁN PALOMAR. ENVIADO ESPECIAL A LAS PALMAS
Decía el genial Alfredo Di Stefano que el fútbol es un deporte muy bonito y lo peor es que hay que jugar todos los domingos, por aquello de que es en los partidos donde se ven los equipos. Desde el club ilicitano más de uno se ha cansado de repetir durante el verano que había mejor plantilla que la pasada campaña y mucho mejor que la anterior. Pero los dichosos 90 minutos se han empeñado en demostrar que de momento es más fácil hablar que sumar los puntos. Caprichoso que es el fútbol con estas cosas.
El 2-0 ante la UD Las Palmas deja al Elche en la parte baja de la tabla y hay que remontarse a la temporada 89-90, en la que se perdió de manera consecutiva ante Figueres y Espanyol, para encontrar un inicio de Liga tan negativo. Todo el mundo se las prometía felices, pero los partidos se ganan o se pierden en la cancha y de momento en la Liga no se ha sido capaz de sumar ni siquiera un punto.
Pero al margen de estadísticas lo que preocupa es ver al enfermo con las pulsaciones tan bajas. Esto no ha hecho nada más que empezar, pero los primeros síntomas no son nada halagüeños. Sobre el papel se ha mejorado arriba, pero de nada sirve si el centro del campo no arranca. Vidal no ha dado en esa zona con la piedra filosofal y la falta de un organizador está llevando al fracaso no sólo a los puntas, si no también a una defensa que parece en estos momentos las más frágil del mundo, a años luz de la del pasado donde los Amaya, Samuel o Fernando Niño tenían delante un pivote defensivo, llamado Pere Martí, que les daba equilibrio.
Ayer, en el estadio de Gran Canaria, durante la primera parte, el Elche resultó un alma pena a manos de un rival que supo hacerse dueño y señor del centro del campo y de llegar al área de Caballero con peligro a un ritmo tranquilo. Marcó un gol y pudo hacer alguno más si Caballero no saca a relucir su calidad.
Vidal apostó por el cambio de sistema y dibujó el 4-4-2 con Dani y Miguel como hombres más adelantados. Pero el centro del campo siempre bailó al son del rival y de esta forma los puntas estuvieron muy desasistidos. Rodri no supo coger la manija del equipo y tampoco encontró la colaboración de un Acciari que retrasó unos pasos su posición, se metió en su área como un central más y cedió la medular a una escuadra técnica que sabe mover la pelota bien. El argentino se ahogó con tanto terreno que cubrir por delante y eso lo pagó caro el equipo.
Al Elche le faltó fútbol en la sala de máquinas lo que provocó que las bandas estuvieras ausentes, y arriba, los mencionados Dani y Miguel se perdieran en mil y una batalla, pero sin apenas posibilidades a no tener balones en franquicia. Si a eso unimos los errores detrás, el 1-0 en el descanso resultó un resultado corto dado los méritos de ambos contendientes.
Vidal vio como nadie dónde estaba la enfermedad y colocó en el campo a Cobo en lugar Acciari. Cambio de lugarteniente a Rodri para recuperar la medular, pero a los tres minutos de la reanudación un regalo de Samuel sirvió para que Marcos Márquez hiciera el segundo. Al técnico no le quedó otra opción que quemar sus naves. Quitó a Rodri y a Dani Benítez y colocó en el campo a Wakaso y a Usero. Un detalle significativo, en el minuto 57 ya estaban en la ducha tres de los cuatro hombres en los que Vidal había depositado su confianza para ganar en Las Palmas.
La verdad es que con los cambios el Elche parecía no mejorar hasta que en el minuto 62 llegó el penalti y expulsión de Darino. El tren volvía a pasar por la estación franjiverde, pero en esta ocasión el argentino Cobo falló, o mejor dicho, el meta Santamaría adivinó sus intenciones y el posible 2-1 quedó en el limbo. Allí acabó todo. Los canarios pasaron a defender y el Elche no estuvo fino en el último pase en su lucha por acortar la distancia en el marcador del partido.
UD LAS PALMAS 2: Santamaría; David López, Samuel, López Ramos, David García; Pablo Sánchez (Gerardo, m. 82), Jorge (Gustavo García, m. 62), Cobas, Darino; Nauzet y Marcos Márquez (Saúl, m. 90).
ELCHE 0: Caballero; Óscar Rubio, Samuel, Iván Amaya, Raúl Fuster; David Fuster, Rodri (Usero, m. 57), Acciari (Cobo, m. 46), Dani Benítez (Wakaso, m. 57); Dani y Miguel.
GOLES: 1-0, m. 29, Marcos Márquez; 2-8, m. 48, Marcos Márquez.
ÁRBITRO: Estrada Fernández (Catalán). Expulsó a Darino en el minuto 62 por tocar el balón con la mano dentro del área. Mostró tarjetas amarillas a Samuel (8), Marcos Márquez (35), Cobas (41), Nauzet Alemán (54), López Ramos, Miguel (87) y Wakaso (89).
ESTADIO: Gran Canaria, 11.372 personas.