V. M. VICTORIA
José Carlos Granero reclamó mediado el pasado julio hasta ocho fichajes para completar un plantel de garantías para competir en Segunda División. Dicho y hecho.
En menos de un mes, la nueva dirección deportiva de Manolo Jiménez ha sabido culminar el trabajo de su predecesor en la parcela, Felipe Ferrándiz, y el Alicante puede presumir de desprender equilibrio y experiencia en todas sus líneas.
Veintitrés piezas, tras las anunciadas bajas de Héctor Bosque y Cañadas, distribuidas a partes iguales en cada de las once posiciones del campo.
Jesús Unanua y Roberto Molina volverán a disputarse un puesto en la portería que, a priori, corresponde al meta navarro. La pelea por el lateral derecho se fraguará entre Manuel Blanco y David Malo. Germán, Urbano, Ricardo Cavas y Castells serán los baluartes de una zaga que se completa con Rubiales y Catalá en el lateral izquierdo.
Los fichajes de Torrecilla y Abel Buades elevan a cinco el número de pretendientes para el doble puesto en la medular, donde la competencia se presume más reñida.
Ismael y Álvaro por la derecha, Luis Gil y Fernando por la izquierda, pelearán por los dos carriles. Los dividendos también se reparten en el ataque con Borja, Peragón, Capi y Rafa Jordá.
Peragón, duda
La plantilla se ejercitó ayer en doble sesión en Oliva, donde hoy disputa un amistoso desde las 19 horas con el Villarreal B. La única ausencia fue la de Roberto Peragón, que sufre una microrrotura que le hace ser duda para el estreno liguero ante el Xérez. Mientras, Héctor Bosque y Cañadas se ejercitaron con sus compañeros a la espera de encontrar acomodo en algún otro equipo.