JULIÁN PALOMAR
David Vidal recordó ayer que desde que está en el Elche ha ganado los tres derbis disputados, dos en el Rico Pérez y uno en el Martínez Valero. Uribe, Paquito y Goikoetxea estaban en el banquillo rival. Cuando era entrenador del Hércules, en la 97-98, superó al Elche por 2 a 1 en el Rico Pérez, con Ciriaco Cano en el banco contrario, y luego, en el partido de vuelta, el derbi terminó con empate a uno, y en esa ocasión, Rielo dirigía al Elche. Además, se da la circunstancia de que el Hércules no gana un derbi desde el 2 de noviembre de 1997, con Vidal en el banquillo
Ahora, Vidal sueña con repetir triunfo en el coliseo ilicitano. "Es muy importante para nosotros que en el año y medio que llevo aquí hayamos ganado al eterno rival en tres ocasiones con un presupuesto menor. Nosotros no nos desenvolvemos en sus números y les hemos ganado todas las veces. Por eso, pido el apoyo del aficionado. Les vamos a ganar por cuarta vez, con todo mi respeto para el Hércules", apunta.
Dan miedo los vecinos
De todas formas, no olvida que "la estadística que trae el Hércules mete miedo. En los dos últimos partidos fuera de casa marcó diez goles. Le hacen goles, pero hace muchos. La baja de Ismael es importante, pero tiene mucha plantilla y puede jugar cualquiera"
"Me gustaría -prosigue Vidal- que los aficionados viniesen a despedirse de sus jugadores, que han hecho una temporada notable, aunque a última hora, debido a las lesiones, hemos dado la de arena".
Hay mucho en juego y el técnico franjiverde pide el apoyo de la grada. "Les pido complicidad y apoyo, que disfrutemos de una fiesta, de una tarde entre dos equipos que se juegan el quedar uno por encima del otro. Nos estamos jugando la dignidad y la gallardía, además de la hegemonía del fútbol alicantino", insiste.
Solidario
Vidal también tuvo tiempo para dar su apoyo a Goikoetxea. A su juicio "duele mucho que un técnico trabaje con un equipo y le fichen a otro. Resulta humillante. A los entrenadores siempre nos dejan solos cuando las cosas van mal".
También confesó que no veía con buenos ojos que una directiva le obligue públicamente a poner a éste u otro jugador por el tema de las cláusulas. "Es muy duro. A mí nunca me ha pasado en toda mi trayectoria. El año pasado tomé la decisión yo solo, sin contar con nadie, de jugar a Alfredo cuando le quedaba un partido para renovar", insiste.
En cuanto al equipo que pondrá sobre el campo el sábado Vidal dejó claro que "van a jugar los mejores" y todo apunta a que Rubén, que en el futuro inmediato puede jugar en el Hércules, tiene muchas opciones de estar entre ellos. "Yo siempre pongo a los mejores y ojalá Rubén, que sabe que no se va a quedar aquí marcase dos o tres goles. La mejor despedida de un futbolista, y así se lo he dicho en el vestuario, es irse dejando su clase, su técnica futbolística en el campo de juego y sus faltas magistrales. Si juegas mal los aficionados dan la razón al cuerpo técnico por el hecho de darle la baja", concluye.