V. M. VICTORIA
Satisfecho y, sobre todo, muy emocionado. Así se sintió Juan Antonio Iniesta el domingo, después de que el Alicante que preside diera buena cuenta del Fuerteventura en el partido de vuelta de la primera eliminatoria por el ascenso. El espléndido resultado del equipo alicantinista, unido a la excepcional respuesta de la afición, hace que el mandatario quiera tributar a la ciudad con otro equipo alicantino en la elite del fútbol profesional.
"Fue impresionante -aseguró Iniesta- ver a la gente. Una entrada así, de más de 10.000 espectadores, demuestra que el Alicante es un equipo de la ciudad, que la gente lo quiere y desea empujarlo a la Segunda División. A mí me gustaría regalarle a la ciudad este ascenso".
La intensa lluvia caída las horas antes del partido sembró el temor en la nave celeste de una escasa afluencia de público al encuentro. Nada más lejos de la realidad. "A pesar de ser un día difícil porque a mediodía caía un chaparrón tremendo, la gente se volcó, empujó y animó al equipo". "Algo así -prosiguió- emociona a cualquier presidente y a mí más, porque después de luchar toda una temporada por intentar por estar arriba y conseguirlo, este tipo de situaciones te empujan hacia tu objetivo".
Nada más conocerse el resultado del sorteo, Iniesta pensó que el destino quiso volver a unir los caminos de Alicante y Ponferrada después de la eliminatoria de en la que los bierzanos fueron verdugos de los alicantinos. Ahora, dos meses después, ambos conjuntos vuelven a verse las caras. "Es curioso que el destino haya querido que nos juguemos el ascenso con el mismo equipo. La vez pasada les tocó a ellos y ahora estoy convencido de que nos tocará a nosotros. Quiero sacarme la mitad de la espina que aún me queda clavada".