CÉSAR HERNÁNDEZ
Más tranquilo tras la decepción que supuso la cita de Cáceres, Miguel Cano no cerró la puerta a su continuidad como presidente del Costa Blanca. Arropado por la vicepresidenta, María José Paton, el dirigente aplazó todas las decisiones sobre el futuro de la entidad al consejo de administración de la próxima semana. De lo que se mostró convencido es que el club seguirá existiendo, aunque eso sí, siempre que se construya un proyecto para devolver al equipo a la ACB. "Sea quien sea el que esté al frente del club, tiene que tener un proyecto ambicioso. Si no luchamos por subir a ACB creo que no tendría futuro el baloncesto alicantino, pero el proyecto estoy seguro de que seguirá", manifestó el dirigente poniendo un interrogante sobre el cargo que ocupará en la próxima temporada.
"No sé las funciones que tendré que desempeñar en el futuro, pero voy a seguir colaborando con el club con ilusión", añadió. El presidente del Costa Blanca se mostró seguro de que "los máximos accionistas van a seguir adelante con el proyecto", aspecto que debe quedar corroborado la próxima semana.
En cuanto a la posibilidad de comprar la plaza del Girona en la ACB, Cano lo descartó debido a la delicada situación económica. "Cuando una SAD se pone a la venta es porque la situación económica es gravísima, nosotros no estamos ahora para eso", dejó claro el dirigente lucentino.
Cano reconoció que a lo largo de una temporada que calificó de "dura" ha tenido "momentos de dudas" y "crisis", aunque señaló que, pese a que nunca aspiró a ser presidente del Costa Blanca, siempre se ha sentido "apoyado" y ha trabajado "cómodamente".
Sobre la planificación deportiva, el presidente lucentino comentó que ha pedido a Óscar Quintana, que "espere" para saber si pueden contar con él la próxima temporada.