J. A. GALVAÑ
La enfermedad del Club Voleibol Elche está en fase terminal y su muerte se acerca. La presencia del conjunto ilicitano la próxima temporada en la Superliga, después de siete años, está prácticamente descartada. La junta directiva de la entidad celebró en la noche del pasado jueves una reunión y, aunque faltaron tres de sus componentes, decidió que con los medios de que disponen no se puede continuar en la élite del voleibol español.
En estos momentos, el conjunto que preside Abel Fuentes sólo cuenta con 200.000 euros entre los que aportan las instituciones y los 60 ó 70.000 que los dirigentes consiguen de pequeños patrocinadores. Para poder seguir en la Superliga necesitan entre 120 y 160 mil euros más y, en estos momentos, no los tienen, por lo que el próximo lunes le comunicarán a los jugadores, que estaban esperando una solución, que se vayan buscando equipo porque el proyecto del Elche es prácticamente imposible que salga hacia adelante.
La directiva tiene de plazo hasta el 18 junio para decidir en qué competición participa el club, si en la Liga FEV o en una competición regional.
El Club Voleibol Elche lleva siete años con el mismo presupuesto y así es muy difícil continuar. El Ayuntamiento se comprometió la campaña pasada, cuando estaba agonizando, a buscar patrocinadores, pero esas cantidades prometidas siguen sin cobrarlas. El club también negoció con Pikolinos, pero la política de la empresa ilicitana es destinar sus ayudas de manera mayoritaria a la Fundación Juan Perán en lugar de al deporte.
Con esta situación o se produce un milagro, poco probable, antes del lunes o Elche dejará de tener un equipo en la Superliga de Voleibol. Será un palo muy duro ya que este club ha sido capaz de ganar una Copa del Rey y de pasear el nombre de la ciudad ilicitana por Europa.