JESÚS ZERÓN
El futuro del Orihuela queda pendiente de un hilo como consecuencia de la crisis interna que está viviendo la entidad, provocada por la decisión del presidente José Rodríguez Murcia de no dejar el cargo una vez que se ve imposibilitado a la hora de asumir sus compromisos económicos, tras la crisis de su empresa San José que presentó recientemente suspensión de pagos.
Los nuevos accionistas del club, Antonio Pedrera y Domingo Alcocer, se hicieron cargo de pagar las mensualidades de los jugadores en los últimos meses, a excepción del mes de abril que todavía se adeuda, pese a que esa acción correspondía al presidente, según el acuerdo adoptado y firmado en contrato durante la compra de parte del club por parte de los dos mencionados accionistas.
Al no hacer frente Rodríguez Murcia a su compromiso a pesar de haber recibido una suculenta cantidad económica por la venta de dos partes de la entidad a Pedrera y Alcocer, estos dos últimos asumieron todas las acciones y el presidente quedó sin ningún poder dentro del club.
Sin embargo, una vez terminada la temporada y según ha podido saber este diario, José Rodríguez Murcia se niega a abandonar la entidad e insiste en mantenerse en el cargo de presidente, pese a que ya no cuenta con acciones, a que ya no puede hacer frente a los gastos económicos, y a que los nuevos accionistas le han pedido que se marche. Ante esta situación, los nuevos propietarios no pueden gestionar contratos ni planificar la próxima temporada, ya que ante la Federación sigue figurando Rodríguez Murcia como presidente.
Soluciones
Estos problemas internos del club han bloqueado al Orihuela en el aspecto deportivo, ya que hasta que no se solucione el asunto, Pedrera y Alconcer se encuentran atados de pies y manos y no pueden mover ficha a la hora de planificar la próxima campaña. La única solución que parece viable es que José Rodríguez abandone el cargo de forma voluntaria y deje el camino libre para que los nuevos propietarios puedan seguir con la gestión del Orihuela.