TONI CABOT
Despido por hastío. El currículo no autorizado de Andoni Goikoetxea podría reflejar esa mancha si los principales accionistas del club ejecutan en las próximas horas lo que que vienen barrutando desde días atrás. Tras tener constancia de que el técnico vasco se reúne periódicamente con Subirats e Higinio -miembros del cuerpo técnico que fueron despedidos- la ya de por sí 'caliente' relación entre las partes ha visto elevada la temperatura. Además, el hecho de que esos encuentros hayan tenido lugar después del juicio por la demanda presentada por su ex colaborador -e hijo de su representante- David Sanchis, en la que tanto Higinio como Subirats provocaron una tensa escena con empleados del club, aumentó la indignación hasta el punto de considerar seriamente la destitución de Goikoetxea en las horas previas al partido ante la Unión Deportiva Las Palmas.
Sin embargo, la gota que puede colmar el vaso en las próximas horas sobreviene del grifo de la planificación y del apartado económico. Ortiz dejó claro ayer, en declaraciones a este periódico, que la etapa del vasco en el Hércules tendrá final anticipado si decide hacer caso omiso cuando se le comunique que no debe alinear a alguno de los jugadores que prolongan su vinculación y su sueldo al cumplir un número determinado de partidos. "Aquí la planificación la hace el club, y si con sus decisiones va a perjudicar a la entidad, no quedará más remedio que destituirle", señaló Ortiz que, al mismo tiempo, tampoco ocultó su malestar por el hecho de que Goikoetxea mantenga reuniones periódicas con personas que han llevado al Hércules a los tribunales.
En situación de renovar por partidos disputados hay dos futbolistas: Sendoa e Ismael. Entre ambos, el desembolso alcanza 429.000 euros, cantidad que debería asumirse íntegra el año que viene si disputan cada uno de ellos dos partidos más.
La última afrenta
La demanda presentada por David Sanchis, hijo del representante de Goiko, que llegó al Hércules el pasado verano en calidad de ayudante del preparador físico en prácticas, ha servido al club para calibrar el grado de implicación que ha tenido el entrenador con la entidad.
Sanchis, que tras el verano recibió el visto bueno para incorporarse al equipo técnico -por sugerencia de los responsables en esa parcela-, pasó a cobrar 1.450 euros mensuales. Tras la rescisión de contrato, el hijo del intermediario Ramón Sanchis -que trajo a Goiko y Agassa- llevó al club a los tribunales para reclamar otra cantidad en concepto de ojeador, misión encomendada por el cuerpo técnico, pero que no figuraba en su contrato. Tras ese juicio, Goikoetxea, lejos de ponerse del lado del club o de mantenerse imparcial, tomó partido por el demandante al ser interrogado por la situación y, de paso, menospreció a Antonio Costa, otro técnico de la casa y amigo personal de Valentín Botella.
Por todo ello, y pese a que sólo restan tres jornadas para la conclusión del campeonato, los principales dirigentes han valorado la posibilidad de acabar con el ciclo, hastiados de tanto desplante. "Pensamos aguantar hasta el final porque quedaba poco y todo estaba decidido... pero, sinceramente, ya me tiene harto", comentó uno de ellos.