REDACCIÓN
El Manchester United y el Chelsea disputan esta noche en Moscú la primera final puramente inglesa en la historia del principal torneo continental de clubes, la Liga de Campeones. El escenario elegido será el estadio olímpico Luzhikí de Moscú, cuyo césped ha suscitado en las últimas horas algunas dudas.
Aunque Moscú es considerado terreno neutral, el Chelsea parte con una pequeña ventaja por el hecho de que su dueño es el magnate ruso Abramóvich, que se ha gastado más de mil millones de dólares con el objetivo de convertir al equipo londinense en el mejor del mundo.
El Manchester, campeón de esta competición en 1999, ha viajado con la plantilla al completo -24 futbolistas-, aunque su entrenador, el escocés Alex Ferguson, sólo podrá convocar a dieciocho jugadores para la final. Según la prensa británica, Ferguson aún no ha decidido si jugar de inicio con Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y el argentino Carlos Tevez, o reservar a éste para sacarlo como revulsivo en la segunda parte. El que sí jugará será Paul Scholes, autor del gol de la victoria en el partido de vuelta contra el Barcelona.
Mientras, el Chelsea únicamente tiene la duda de su gran capitán, John Terry, que se dislocó el codo en su último partido liga frente al Bolton, aunque es improbable que se pierda la final. Por lo visto, el israelí Avram Grant apostará por el mismo equipo que tumbó al Liverpool en las semifinales, con el veterano Makelele en el medio centro escoltado por Ballack y Lampard. El estilete será Drogba. El que tiene muy pocas opciones de jugar es Belleti, autor del gol de la victoria del Barcelona en la final de esta competición en 2006 contra el Arsenal. Shevchenko no jugará de inicio, aunque podría tener sus opciones en el segundo tiempo.
Ferguson no se fía
El entrenador del Manchester, Alex Ferguson, afirmó ayer que tener a Cristiano Ronaldo y Rooney no basta para batir al Chelsea. "No sólo las estrellas tienen que jugar bien. Ellos son jóvenes y no se le puede pedir que asuman toda la responsabilidad", apuntó.