J. A. SOLER
E
l juicio por la demanda interpuesta por David Sanchis, ex preparador físico del Hércules, convirtió la antesala del Juzgado de lo Social en un campo de batalla dialéctico. Durante la espera de la vista, Javier Subirats e Higinio García, ex miembros del cuerpo técnico del Hércules y que fueron citados como testigos del hijo del representante Ramón Sanchis que concretó diversos fichajes con el ex director deportivo valenciano, tuvieron un tenso reencuentro con los representantes del club Blas Bernal, el abogado Jordi Aparisi y el ojeador Antonio Costa.
La sede del Juzgado de lo Social Número 4 de Alicante vivió ayer situaciones de gran tensión cuando Subirats e Higinio, que acompañaban al demandante David Sanchis, se encontraron con los representantes del Hércules en el juicio del ex preparador físico. El ex director deportivo recriminó a Bernal, Aparisi y Costa que fueran ellos los que tuvieran que "dar la cara" en lugar en Valentín Botella o Enrique Ortiz. Higinio García, ayudante de Subirats en el Hércules, lideró al ataque contra los dirigentes blanquiazules. Ante esto, Blas Bernal intentó poner freno al "espectáculo" sin mucho éxito porque Higinio García inició a continuación otro combate verbal con Antonio Costa, ojeador del club que también había sido citado en calidad de testigo. El colaborador de Subirats descalificó al técnico oriolano por no haber saludado al que fuera director deportivo. El cruce de acusaciones resultó desagradable. Fue el primer asalto de un combate que tuvo su continuación más adelante. La tensión iba en aumento cuando el abogado del Hércules, Jordi Aparisi, amenazó a Higinio García con solicitar la presencia de la Guardia Civil. Incluso, el letrado pidió a Javier Subirats, David Sanchis y su abogado que le alejaran del ex secretario técnico. El juicio dio comienzo dos horas después de la hora prevista y, mientras se celebraba la vista, Higinio García y Antonio Costa volvieron a enzarzarse en otra discusión.
Mientras tanto, David Sanchis reclamó en el juicio al Hércules que incluyera en la indemnización por despido improcedente alrededor de 12.000 euros más por desarrollar el trabajo de ojeador técnico que realizaba de forma paralela al de ayudante de preparador físico. Sanchis, que percibía 1.450 euros mensuales, defendió que elaboraba los informes de los rivales del Hércules desde que se inició la temporada, una labor que según la parte demandante no estaba reconocida económicamente por el club por lo que solicitó que le abonara la misma cantidad que percibe Antonio Costa, otro de los técnicos blanquiazules que elabora informes. Subirats e Higinio corroboraron que Sanchis también desarrollaba funciones de ojeador. Por su parte, el club insistió en que en el contrato del hijo del agente sólo figuraba como preparador físico y que las declaraciones de Subirats e Higinio carecían de credibilidad al encontrarse inmersos en procesos judiciales contra el Hércules.