Adrián R. Huber/EFE
Gómez Noya, ganador de las dos últimas ediciones de la Copa del Mundo, que llevaba dos años sin bajarse del podio en competiciones organizadas por la federación internacional (ITU); y que desde el pasado mes de septiembre -cuando se conformó con la plata en un Mundial que ganó ante su público el alemán Daniel Unger- sólo conocía la victoria, acabó séptimo en una prueba en la que el francés Frederic Belaubre se adjudicó su tercer título europeo en cuatro años.
El campeón gallego, séptimo, sucumbió en la capital portuguesa a la brillante estrategia del equipo francés (Tony Moulai fue segundo y Stephane Poulat, quinto);, que rompió la carrera en el segmento ciclista, donde un grupo de siete fulminó las posibilidades del resto; y a la indolencia de los integrantes del conjunto perseguidor.
Pero su estado de forma sigue siendo impecable, como prueba que fue cuarto en salir del agua y su tiempo en la carrera a pie (30:45);, sin forzar al máximo, a sabiendas que ya no tenía opciones al podio, fue el mejor de todos los contendientes.
El pupilo de José Angel Rioseco confirmó en Lisboa que "no es Supermán", como recordó a Efe el seleccionador español, Andreu Alfonso; y se marchó de la capital portuguesa con ansias de buscar el triunfo perdido en la Copa del Mundo de Madrid -el próximo día 25- y en el Mundial de Vancouver (Canadá); -8 de junio-, dos pruebas en las que saldrá a darlo todo antes de los Juegos de Pekín.
A diferencia de en Atenas, donde hace cuatro años España gozó del tope olímpico de tres plazas en hombres -compitieron el coruñés Iván Raña, el vitoriano Eneko Llanos y el barcelonés Xabi Llobet- y otras tres en mujeres -formaron la madrileña Ana Burgos, la gallega Pilar Hidalgo y la guipuzcoana Ainhoa Murúa-, en la capital china todo parece indicar que la selección hispana se compondrá de una pareja para cada prueba.
Junto a la de Gómez Noya, es fija la participación de Raña, que debutó en Sydney 2000 y afrontará sus terceros Juegos en Pekín.
Sin embargo, al estar consideradas no nominales, las dos plazas femeninas españolas aún no quedaron resueltas tras el Europeo de Lisboa, en el que se exhibió de nuevo, esta vez ante su público, la portuguesa Vanessa Fernandes, que firmó un quinto título continental consecutivo sin precedentes.
Salvo la madrileña Marina Damlaimcourt, vigésima primera, y la citada Murúa, vigésima séptima, el resto de las españolas no finalizaron y, debido a ello, ninguna aprovechó uno de los criterios de selección interna: acabar entre las primeras cinco en la capital portuguesa.
Queda la Copa del Mundo de Madrid, donde valdría estar entre las primeras tres, y si no fuera este el caso -salvo que se optara por una 'bola de partido' final en el Mundial-, prevalecería la clasificación en el ránking olímpico, en el que la primera española es Murúa y la segunda, Burgos.
Damlaimcourt e Hidalgo no están aún descartadas. Ni la vizcaína Zuriñe Rodríguez. Pero a fecha de hoy, según reconoció a Efe el propio seleccionador español, si no hay cambios, todo apunta a que en Pekín estarán Ana Burgos y Ainhoa Murúa.