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HEMEROTECA » |
TONI CABOT El Poli Ejido encontró oxígeno en Alicante para seguir alimentando el sueño de la permanencia a costa de un Hércules demasiado espeso. El partido siguió el guión que suele aparecer cuando el curso está a punto de concluir y se enfrentan dos rivales con distinta motivación. El colista, ahogado en la tabla y con la necesidad imperiosa de sumar tres puntos, se encontró a un rival sin hambre, empachado de una mediocre temporada en la que únicamente ha estado un milímetro por delante de la nulidad reinante. Sin lucidez para encontrar una vía de acceso, el Hércules acabó chocando ante una especie de amontonamiento ordenado en el que quedó convertido el conjunto andaluz, que fió toda su suerte en el contragolpe y en la inestable defensa local. Que el colista de la categoría llegara en cinco ocasiones con verdadero peligro al área herculana durante los primeros cuarenta y cinco minutos describe el pésimo funcionamiento del engranaje alicantino. Tales advertencias llegaron propiciadas por una pérdida de autoridad y desmotivación, defectos que quedaron patentes junto a una cantidad de espacios libres que acabaron por habilitar y dar opción hasta al más torpe de la escuadra enemiga.
Sin tensión no hay fluidez, y el Hércules no llegó a apretar la mandíbula. Si se trata de una batalla de mentalidades, el Poli, con su torpeza a cuestas, trasladó al terreno de juego la fe que le llegaba desde la esquina del Rico Pérez, donde doscientos incansables aficionados andaluces dieron toda una lección de ánimo. Enfrente, el Poli sólo encontró esporádicos detalles de calidad. Exceptuando a Farinós, que se multiplicó, el resto no hizo méritos para sacar nota. Empezando por Unai Alba, que ha perdido confianza en sí mismo, lo que se traduce en desconfianza para el resto de los mortales que sufren por los colores del Hércules.
La primera parte, a pesar de servir para dar esperanzas al Poli Ejido, ofreció algún que otro detalle aislado. Sendoa, desdibujado tras el descanso, trazó un disparo con curva que repelió el larguero y que, acto seguido, pudo acabar en gol con un tiro a bocajarro de Mariño. A continuación, Ion Vélez, especialmente negado ayer, tuvo otra oportunidad tras un pase de la muerte de Sendoa. La alegría llegó a la grada en una acción a balón parado, con remate de cabeza de Diego Jaume, un minuto después de que Moreno tuviera en sus botas adelantar al Ejido.
El conjunto andaluz, sin embargo, no acusó el golpe, mantuvo su idea de fútbol y siguió encontrando espacios para acercarse a la meta de Unai. Así, en el tiempo añadido, tras una buena ocasión que acabó en córner, el Poli obtuvo premio con un remate de Castell.
Del 1-1, con el descanso por medio, se pasó en poco más de un minuto de juego efectivo al 1-2. Una pérdida de balón acabó con un pase horizontal, desde la banda izquierda, que llegó a las botas de Bermejo para empujar a la red. El golpe multiplicó las indecisiones, a pesar de que el Hércules, herido en su orgullo, mostró algo de ambición. Pero el día era negado para todos, y sobre todo para Vélez, que dispuso de una inmejorable oportunidad para establecer la igualada que acabó con un disparo a las nubes desde la frontal del área chica. La negación del vasco sólo es equiparable a la del árbitro y a su juez de línea, que decidieron pasar por alto un penalti claro cometido por Cerra sobre Juanma. No ver ese penalti resulta poco menos que increíble.
Una vez tuvo el botín deseado en el saco, el Poli Ejido se olvidó del contragolpe, del ataque y también del fútbol. Ahí aparecieron las carencias de un bloque simplón, que pasea la etiqueta de colista por méritos propios. Castro Santos confió todo a su defensa y al mal día del conjunto alicantino en ataque. Mientras tanto, Goikoetxea ponía su sello en otra página negra de la aciaga temporada sacando del campo a Rubén Navarro, el delantero que no iba a jugar, que jugó y que dejó de jugar cuando hacía falta que siguiera jugando.
Al final, el acoso lógico que propician las agujas del reloj no deparó nada. El Hércules se mantiene con 48 puntos, a un triunfo de la definitiva tranquilidad. Habrá que esperar, pues, una jornada más. Mientras llega, bien haría alguien del club en hacerle ver al entrenador que el logro, pese a su anuncio, no es motivo de "fiesta". A no ser que ahora, lograr la permanencia en el Hércules sea pretexto para acudir a Luceros.
HÉRCULES 1: Unai Alba; Juanma, Diego Jaume, Sergio Fernández, Graff, Mariño, Farinós, Rodri (Ismael, m.60);, Sendoa (Santacruz, m.82);, Ion Vélez y Rubén Navarro (Manu, m.71);.
P. EJIDO 2: Bello Amigo; De Muler, Castells, Raúl Torres, Cerra, Kike (Curro Vacas, m.74);, Robles, Usero, Moreno (Juli, m.60);, Juan Díaz (Almirón, m.84); y Mario Bermejo.
GOLES: 1-0, m.33: Diego Jaume. 1-1, m.45: Castell. 1-2, m.47: Bermejo.
ÁRBITRO: Caballero Herreros (Colegio Riojano);. Amonestó a Juanma y Diego Jaume, por el Hércules; y a De Muner, Juan Díaz, Curro Vacas y Usero, por el Poli Ejido.
ESTADIO: Rico Pérez, 6.000 personas.
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