EFE. MADRID
Ramón Calderón y Joan Laporta, presidentes del Real Madrid y Barcelona, respectivamente, estrecharon ayer sus manos hasta cuatro veces durante su comparecencia en el estadio Santiago Bernabéu previa al "clásico", en donde el anfitrión resaltó en relación con el pasillo que "no es una humillación, sino un acto para rendir tributo al campeón".
"El pasillo es un acto muy bonito de unos deportistas que homenajean a otros. Eso es el deporte", precisó Calderón, quien dio la bienvenida a Laporta y sobre el que no escatimó los elogios en este breve acto en la sala de Juntas del estadio, delante de las banderas de ambos clubes y flanqueados por las nueve Copas de Europa madridistas.
Laporta, como cabeza visible de sus catorce directivos que viajaron a Madrid, aseveró que el Real Madrid "es el merecido vencedor" de la Liga, e indicó sobre el pasillo que su equipo hizo al campeón que "es una cuestión de dignidad deportiva. Se produce en el marco de unas relaciones cordiales y de afecto entre las dos directivas. En este sentido, ayuda a que esta relación de concordia entre las instituciones se produzca cuando uno aparece como vencedor merecidamente y a nosotros nos vuelve a tocar una nueva decepción, también merecidamente".
para nosotros esta temporada ha sido una decepción, supongo que también merecida. Hay que mirar hacia adelante, porque la vida sigue".