REDACCIÓN
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El Alicante depende de sí mismo para clasificarse en la próxima jornada para disputar la promoción de ascenso a Segunda División, para lo que le vale simplemente con ganar el encuentro que el sábado le enfrentará al Atlético Gramenet. Los alicantinos han podido sellar su pase a la fase de ascenso en las dos últimas jornadas, pero para ello necesitaban lograr la victoria y que le acompañasen una serie de resultados de sus rivales.
El Alicante no ha pasado del empate en sus dos últimos compromisos frente al Levante B y el Sabadell, pero pese a ello, y a falta de la disputa de nueve puntos por disputar, mantiene una ventaja de siete sobre el Orihuela y el Benidorm -cuarto y quinto clasificado, respectivamente- y ocho sobre el Eivissa.
Al equipo de Granero le basta con ganar uno de los tres partidos que le restan por disputar para sellar su clasificación. Además, podrían acabar entre los cuatro primeros, incluso, sin ganar ninguno de los partidos que le quedan, siempre y cuando Orihuela y Benidorm no ganaran todos los encuentros que les restan por disputar.