GINÉS MUÑOZ. BARCELONA
Uno es un argentino pequeño, desaliñado y con pinta de despistado que se convierte en el demonio de Tasmania con el balón cosido al pie izquierdo. El otro es un portugués de aire chulesco, elegante y descarado, capaz de inventar una virguería distinta en cada jugada. Lionel Andrés Messi (Rosario, 24 de junio de 1987); y Cristiano Messias Ronaldo (Funchal, 5 de febrero de 1985); son dos niñatos de talento descomunal, dos jugones imberbes al mando de dos de los más prestigiosos equipos. Ahora quieren seguir haciendo más grande la historia de Barça y Manchester, con la conquista de su tercera Copa de Europa. El próximo 29 de abril sólo habrá pasado uno. Hoy, en el Camp Nou (22.45 horas, Canal Plus); Leo y Cristiano comienzan a lidiar una batalla de egos. En juego: un billete para la final y el título honorífico de "jugador del momento", a la espera de que la FIFA decida en su gala quién de los dos merece ocupar el cetro de mejor futbolista mundial.
[Por otro lado, unos intrusos entraron a robar en la casa de Frank Rijkaard, cuando él y su familia estaban dentro de su domicilio en Barcelona. Ni Rijkaard ni su esposa, que estaban en la planta superior, se dieron cuenta.]