V. M. VICTORIA
El Alcoyano ha pasado, como por arte de magia, de ser un equipo solvente y sólido lejos del campo de El Collao a convertirse en un once fácilmente vulnerable y tremendamente inseguro. Basta con echar un vistazo a los tres últimos desplazamientos para comprobar que algo ha variado en la mentalidad de los pupilos de Bordalás. Los seis goles recibidos -Dénia, Lleida y Ontinyent- han pesado como una auténtica losa reduciendo al mínimo las opciones de engancharse al tren de la promoción. El reflejo más claro de inseguridad se produjo el pasado domingo en El Clariano de Ontinyent. De manera inconsciente el equipo se echó atrás en el último cuarto de hora, facilitando el empate de los valencianos.
A juicio del secretario técnico, José Luis González, la situación vivida en el feudo del eterno no rival es "fruto de la inseguridad defensiva que viene arrastrando el equipo. Falta confianza y por este motivo acaba metiéndose atrás, pese a haber sido capaz de tener bajo control las tres cuartas partes del encuentro". González, en clara sintonía con Bordalás, ha reconocido que "las posibilidades de ser cuarto son mínimas. Hay que ser realistas. Todo pasaba por ganar en Ontinyent y no fuimos capaces. El mensaje que lanzo a los jugadores es el de siempre, hay que tratar de acabar la temporada lo más arriba posible. La entidad está por encima de todos nosotros", concluyó el directivo.