J. A. S.
El Hércules tuvo que olvidarse hace tiempo de su primer objetivo para esta temporada -ascenso a Primera División- y centrarse en un plan B para asegurar de forma holgada y sin las apreturas de otros años la permanencia en la categoría. Hasta el momento, el equipo de Andoni Goikoetxea no se ha visto en apuros y los siete puntos de renta sobre la zona de descenso cuando faltan 8 jornadas deben resultar suficientes para alcanzar la meta.
Sin embargo, todavía queda mucha tela por cortar y el conjunto blanquiazul no puede descuidarse. El partido contra el Éibar del próximo sábado es más importante de lo que parece. Un triunfo herculano supondría un paso casi definitivo para apartarse del peligro, pero un tropiezo ante los armeros podría meter al Hércules en un lío que le condenaría a sufrir en las próximas semanas. En este último caso, los próximas citas ante el Nástic en Tarragona y Poli Ejido o Las Palmas en el Rico Pérez se convertirían en auténticas finales.
Además, el Hércules debe afrontar una doble salida a Sevilla y Elche a la que debería llegar con los deberes hechos para evitar más problemas. Por tanto, la tranquilidad pasa por ganar en el Rico Pérez y el primer examen es el Éibar, un equipo que nunca ha perdido en Alicante.
Por su parte, Manolo Alfaro, miembro de la comisión deportiva del Hércules, presenció ayer el partido Go Ahead Eagles-Den Haag de la Segunda División holandesa para hacer el seguimiento a jugadores de estos equipos.