CÉSAR HERNÁNDEZ
La sonrisa retorna al Centro de Tecnificación. El cambio en el banquillo era pedido a gritos desde hacía mucho tiempo y ayer quedó claro que no era por mero capricho. El primer partido de Óscar Quintana como técnico del Costa Blanca dejó, al margen de la victoria, sensaciones muy positivas. El equipo recuperó el tono defensivo -hacía tiempo que el rival no se quedaba en 72 puntos-, tuvo capacidad de reacción en los momentos más inspiradosa del Cantabria, y lo más importante, paciencia en ataque para dar el pase al mejor colocado.
De todo ello fue capaz ayer el Costa Blanca en conjunción con una grada totalmente volcada con el equipo ahora dirigido por Óscar Quintana. Además, Manu Blázquez -pedido sin frutos por la afición en la etapa de Quim Costa- tuvo ayer sus nueve minutos de gloria para dar descanso a Fisher. Dumas no pudo estar en el partido al tener que viajar a Valladolid tras a dar a luz su mujer.
El equipo lucentino fue capaz de defender como debe hacer un aspirante al ascenso y de mostrar un carácter que hacía mucho tiempo no se observaba en estos jugadores. Quintana dio mayor protagonismo a Andriuskevicius. El lituano jugó más de 30 minutos y marcó la diferencia en el juego interior. 12 puntos y 7 rebotes para una valoración de 18 avalan su brillante aportación.
Junto al pívot, el trabajo de Lucio y Fisher además de los 4 triples de Digbeu en el último cuarto dieron una clara victoria al Costa Blanca que le mantiene en el tercer puesto de la clasificación.
El Cantabria sólo aguantó seis minutos el pulso a su rival. Lo que tardó Quintana en pedir tiempo muerto después de encajar un 13-20. A contrario que en la anterior etapa lucentina, el equipo reaccionó. Un parcial de 11-2 fue suficiente para dejar las cosas en su sitio y acabar el primer cuarto con una mínima desventaja (24-25);.
Quintana guardó una sorpresa para el segundo cuarto. Entra el canterano Manu Blázquez. Ovación de todo el Centro de Tecninificación que de esa forma veía cómo quedaba materializado el nuevo código lucentino. Andriuskevicius fue el amo y señor de la pintura del Costa Blanca y el parcial de 25-9 refleja el trabajo los jugadores locales. Defensa al límite y perfecto ataque. Así, al descanso el partido quedaba prácticamente visto para sentencia con un claro 49-34.
El Cantabria, con Guillén como máximo anotador, llegó a ponerse a diez puntos en el último cuarto (73-63); en un tramo del partido en el que Quintana experimentó poniendo a Lucio como base tras cometer Fisher su cuarta personal. A diferencia de otros tiempos, nunca se temió por el partido. Digbeu, más generoso y listo con el balón que antes, anotó cuatro triples casi consecutivos que dieron pie a la afición para comenzar a soñar a falta de sólo cuatro partidos para el inicio del "play off".