J. A. SOLER
E
l último exceso verbal de Andoni Goikoetxea no ha pasado desapercibido en el consejo de administración del Hércules que ha decidido abrir expediente disciplinario al entrenador por las declaraciones que realizó el pasado jueves. El técnico blanquiazul criticó que la actualidad del club estuviera marcada por la gestión del ex director deportivo Javier Subirats afirmando al respecto que "el olor que hay en todo esto es de pocilga". Estas manifestaciones no sentaron bien entre los dirigentes de la entidad que ayer al mediodía decidieron redactar un comunicado para informar de la apertura de un expediente al entrenador que puede resultar la antesala de una más que probable sanción económica.
La mañana de ayer resultó movida. Mientras la plantilla del Hércules realizaba la última sesión preparatoria para el partido de hoy ante el Castellón, en las oficinas del club valoraban las declaraciones realizadas por Goikoetxea el día anterior y su repercusión en la prensa escrita. Los jugadores habían abandonado el Rico Pérez tras el entrenamiento y en las dependencias del estadio sólo quedaban el técnico vasco y su ayudante Juanjo Carretero cuando el club anunció que iba a remitir a los medios un comunicado oficial. Vicente Ferrándiz, director general de la entidad, fue el encargado de dar a conocer el contenido de dicha nota: "El Consejo de Administración de esta SAD, vistas las manifestaciones efectuadas en el día de ayer por D. Andoni Goikoetxea Olascoaga, entrenador del primer equipo, y que han aparecido publicadas en la prensa del día de hoy, ha acordado estudiar las posibles responsabilidades disciplinarias que puedan derivar de las mismas". Algunos directivos contemplaron por la mañana destituir al técnico, circunstancia que se descartó más tarde.
Reacción del técnico
Andoni Goikoetxea fue informado poco después de la apertura de su expediente disciplinario. El técnico, en su afán por buscar culpables a la pobre trayectoria deportiva de su equipo en 32 jornadas -tan sólo ha ganado 5 partidos en el Rico Pérez en casi 8 meses-, insistió en que "dije que todo lo que está saliendo en los medios de comunicación, concretamente en INFORMACION, olía a pocilga" para puntualizar que "no he hablado mal del club porque es el que me paga y al que quiero".
El entrenador del Hércules cree que "todo el tema de contratos, comisiones, etc. que están saliendo publicados no beneficia al equipo, es más, le perjudica. Javier Subirats ha sido un director deportivo que ha traído a muchísimos jugadores de la plantilla, el factor psicológico influye y muchos de estos jugadores a lo mejor no rinden por todo este tipo de problemas que día a día salen en el periódico. Esto es lo que dije que olía mal y había que acabar con ello. Por lo demás, que nadie se sienta por aludido", terminó diciendo Goikoetxea que se marchó sin responder si le molestaba más el método utilizado para fichar determinados jugadores o que se haya publicado la manera de proceder por parte de la dirección deportiva de la entidad.
Una trayectoria plena de salidas de tono
Llueve sobre mojado. No es la primera vez que Andoni Goikoetxea protagoniza alguna salida de todo desde que dirige al Hércules. El técnico vasco ha menospreciado en repetidas ocasiones a la afición blanquiazul calificándola de "escasa" e incluso la ha llegado a comparar con la del eterno rival. "Elche es más futbolera que Alicante" fue una de sus frases más polémicas desde que ocupa el banquillo herculano.
Su peculiar manera de "motivar" a la grada también la ha aplicado contra el propio club al manifestar en un periódico de tirada nacional que "los directivos del Hércules son ricos, pero el club es pobre". En este sentido, también se le recuerdan otras joyas verbales como que "el Hércules no es un equipo milloneti" pese a contar con uno de los presupuestos más altos de la categoría. Estas palabras contrasta con las que hizo siendo entrenador del Numancia hace justo un año: "La temporada del Hércules es un fracaso absoluto". Con una inversión similar a la de la campaña anterior, Andoni Goikoetxea no ha mejorado demasiado unos números que, desde la distancia, los consideraba todo un fiasco.