TONI CABOT
«Ni conozco al Club Atlético Progreso ni fui nunca a Uruguay». Las palabras pronunciadas ayer por Diego Mateo, el jugador argentino que llegó al Hércules la temporada anterior por recomendación expresa del entonces secretario técnico, Javier Subirats, no hacían otra cosa que corroborar la evidencia que ya sonaba clara y diáfana en boca de miembros la redacción de Deportes del diario "El País de Montevideo" tras ser consultados por este periódico: "Podemos asegurar que ese futbolista (Diego Mateo); no conoce el barrio de La Teja -humilde rincón de la capital uruguaya donde radica el Club Atlético Progreso-". Con ello, vuelve a abrirse una nueva interrogante en otro de los fichajes de la "era Subirats" dado que el Hércules pagó 268.000 euros en calidad de cesión al Progreso, que, según los documentos presentados por el representante del futbolista, Jorge Cyterszpiler -ex agente de Maradona- poseía los derechos del futbolista.
Presuntamente, la trama urdida fue disfrazada de legalidad tras prestar especial cuidado en todos los detalles con la finalidad de cobrar una cantidad por concepto de cesión pese a que el jugador estaba libre.
Tanto la prensa argentina como la uruguaya tienen bautizado este tipo de "transacciones" como fichajes de la "ruta del Río de la Plata", tras calificar como "práctica habitual" el procedimiento seguido por algunos representantes futbolísticos, que utilizan un club modesto de Argentina o Uruguay como "puente" para dar legalidad a una operación de cesión o transferencia, enfocada a sacar jugo extra a la operación. En todos los casos, el club-puente recibe migajas o una pequeña propina por prestar su nombre para dotar de legalidad el procedimiento.
Detalles
El Hércules firmó un documento el 10 de julio de 2006 con el Atlético Progreso, club uruguayo representado por Juan José Antico, y con Jorge Horacio Cyterszpiler, agente de Diego Mateo, que obligaba a la entidad herculana al pago de 268.000 euros en concepto de "préstamo" del jugador hasta el 30 de junio de 2007. Del mismo modo, el Hércules -según se refleja en el contrato- asumía el pago del 5% sobre el precio del préstamo a abonar a la Asociación Uruguaya de Fútbol -13.425 euros-. El pago al Progreso se acordó mediante ocho pagarés de distintas cantidades hasta completar los 268.000 euros estipulados.
Curiosamente, el dinero no fue depositado en ninguna cuenta de Uruguay -pese a que los pagarés sí figuraban a nombre del 'Club Atlético Progreso'- sino a una entidad bancaria italiana, concretamente a la Banca Popolaare di Sondrio, sita en la plaza Garibaldi de esta localidad del país de la bota.
Asimismo, la orden de pago por esa vía llegó firmada por Juan José Antico, apoderado que recibió poderes notariales del Progreso en Montevideo de forma expresa para actuar en nombre del club en la "operación Diego Mateo". En este punto, todo apunta a que el tal Antico tiene relación laboral con Jorge Cyterszpiler, dado que envió documentos al Hércules tanto con el membrete del club uruguayo como con el del despacho del agente de Diego Mateo.
Otro pago con retintín
Las sorpresas en torno a la curiosa cesión del jugador no acaban ahí, dado que el club recibió una factura el 18 de julio de 2006 por valor de 14.000 euros a pagar a la empresa Asprosport Cartago, representada por César Traversone. Este último, representante argentino afincado en Cartagena -a donde llegó de la mano del que fuera dueño del Xerez Luis Oliver para hacer funciones de secretario técnico en el club departamental- remitió un documento que detalla en su punto tercero que los emolumentos a percibir vienen justificados "como compensación por la gestión de servicios realizada" y por "el ahorro económico que ha supuesto al club en la contratación de Diego Mateo Alustiza". Así pues, con esas dos palabras -ahorro económico-, Traversone "adornaba" la cesión de Diego Mateo al Hércules, operación que acabaría convirtiéndose en la más cara ordenada por Subirats en la temporada 2006-07, dado que el montante global de los nueve meses que el rubio centrocampista permaneció en Alicante costó al club la nada despreciable suma de 417.000 euros, cifra que se obtiene al sumar la cantidad de la cesión a la nómina acordada con el futbolista, que llegó al Hércules en julio de 2006 procedente del San Lorenzo de Almagro y regresó a Argentina tras su etapa alicantina para militar en el Gimnasia de Jujuy. Del Progreso, el humilde club del barrio de La Teja que actualmente intenta eludir el descenso, ni rastro.