C.HERNÁNDEZ
L
os gritos de ánimo se convirtieron en pitos. Ni los más pesimistas esperaban una actuación como la de ayer. Las gradas del Centro de Tecnificación fueron las de las grandes ocasiones. Nada que ver con el equipo. Más de 4.500 espectadores crearon un espectacular colorido después de la exitosa iniciativa de la empresa Finstral, uno de los patrocinadores del Costa Blanca. A través de INFORMACION, la entidad regaló cientos de entradas a los aficionados. El partido era clave y cualquier esfuerzo era poco. Así, bocinas y aplaudidores estaban destinados a crear un ambiente infernal para el rival. Sólo sirvió durante los primeros 10 minutos de partido. Después, para qué.
Media hora antes del encuentro ya existía "color" en el Centro de Tecnificación. La Kali Nord colocó una pancarta de apoyo. También hubo aficionados de Zaragoza. Trajeron una pancarta y se llevaron la alegría de la noche. Fueron los únicos que quedaron contentos. El resto apoyó mientras el equipo daba señales de vida. Después, a la expectativa, es decir, sólo motivos para pitar y protestar por el espectáculo ofrecido en una fecha tan señalada para todos los lucentinos.
La bocina final sonó con el 67-89 en el marcador. No quedaron fuerzas para aplaudir. Ni por supuesto había motivos para hacerlo.
Costa
Quim Costa, técnico del Costa Blanca, con gesto lógico de circunstancias tras la conclusión del partido, afirmó que "la clave ha estado en la zona que nos han puesto, no hemos sabido atacarla y después hemos sufrido un desequilibrio mental". El entrenador lucentino añadió que uno de los puntos de inflexión vino tras fallar Axel Weigand tres canastas casi consecutivas bajo el aro que aprovechó el CAI para distanciarse.