EFE. MADRID
El Getafe, sensibilizado por las numerosas bajas que ha acumulado en la enfermería en los últimos días, espera consumar un nuevo hito en su historia, que pretende redondear con la la visita del Benfica, también mediatizado por la situación deportiva que culminó con la dimisión del entrenador español Jose Antonio Camacho.
El cuadro lisboeta llegó a Madrid con una evidente desventaja en la eliminatoria tras perder con el conjunto getafense en el estadio Da Luz (1-2); y con la precipitación que impone cualquier alteración en el banquillo.
El entrenador del Getafe, Michael Laudrup, advirtió ayer que la eliminatoria contra el Benfica portugués no "está hecha", pese al resultado favorable de la ida en Lisboa y a jugar la vuelta de los octavos de final de la Copa de la UEFA en el Coliseo Alfonso Pérez, en un partido donde aseguró que no deben dejar "la iniciativa" a los "encarnados".
"La eliminatoria no está hecha, tenemos una buena ventaja, y el Benfica para pasar debe marcar al menos dos goles. Tenemos que salir como siempre y tener el balón porque el Benfica está acostumbrado a tenerlo y a los 'grandes' no les gusta que se lo quites. Si le damos la iniciativa lo podemos pasar mal", indicó Laudrup en la víspera del trascendental partido.