J. FERNÁNDEZ
L
a calidad del Torrevieja decidió el derby, aunque por el derroche local y por el reparto de ocasiones, la igualada no hubiera sido injusta. La victoria deja al equipo torrevejense encaramado en la segunda posición por detrás del Dénia.
El Dolores salió con valentía en los primeros compases del paritdo pero sus planes se fueron al traste con el tempranero gol de Polanco, al que asistió desde el centro del campo Meijide en una buena asistencia. Ninguno de los dos equipos quería defraudar a sus aficiones, que acudieron en buen número al encuentro, de manera que el choque continuó por la senda de la intensidad, tanta que Nico se marchó lesionado y se convirtió en la primera víctima.
Soriano le reemplazó situándose de interior por la derecha, mientras que en solitario y en punta, Córcoles estaba casi siempre sólo y en desventaja. El Dolores, que ejerció presión por su condición de local, tuvo tres ocasiones consecutivas a balón parado, y Borja intentó el gol con un balón casi desde la medular al que llegó a tiempo Iván Vidal. La réplica la puso Roberto Carlos que remató cruzado en exceso.
En la reanudación, el Torrevieja, pese a su condición de favorito, se metió excesivamente atrás, y el Dolores multiplicó su confianza. Los locales ganaban metros y el Torrevieja esperaba una contra que nunca llegaba con fluidez por la falta de acierto en los metros finales.
Con el Torrevieja acorralado, se presagiaba el empate, pero los salineros estiraron las líneas y nublaron las ideas al Dolores e imposibilitaron su salida de balón, de nuevo llegaron las ocasiones para los visitantes, que llegaron a la recta final con fuerza para sentenciar, aunque sin fortuna.